Mientras la pobreza, la violencia y la desesperanza continúan alimentando el flujo migratorio hacia Estados Unidos, el panorama no es nada alentador para aquellos que esperan una reforma migratoria integral que saque de las sombras a los millones de inmigrantes indocumentados que viven y trabajan en este país.

Por eso, si usted no es ciudadano estadounidense y no tiene sus documentos en regla, debe saber que si es arrestado tiene derecho a permanecer en silencio y a solicitar los servicios de un abogado. No revele su situación migratoria, no mienta, no entregue documentos falsos y mantenga la calma, recuerde, todo lo que diga puede ser utilizado en su contra.

Debe saber que para ingresar a su lugar de trabajo los agentes de inmigración deben tener una orden firmada por un juez o la autorización del empleador. Si se trata de un lugar público, los oficiales no necesitan esa orden. Si es arrestado no firme nada hasta que no hable con un abogado, si lo hace puede estar renunciando a su derecho a tener una audiencia ante un juez de inmigración o aceptando su condición de ilegalidad.

“El peor error que cometen muchas personas es firmar la deportación. Muchas personas se dejan intimidar por los oficiales que les dicen que si no firman van a estar detenidos por meses”, señala el abogado de inmigración Jorge Rivera resaltando que es muy importante buscar una buena asesoría legal.

“Muchas veces las personas pueden calificar a algún beneficio que no saben que existe”, indica Rivera recordando que tras el arresto usted tiene derecho a hacer una llamada telefónica y a notificar al consulado de su país de origen donde le pueden ayudar a contactar a su familia o a encontrar un abogado.

“Hombre prevenido vale por dos”, dice el viejo refrán y cuando se corre el riesgo de caer en una redada o incluso de ser deportado, es mejor tener un plan de emergencia. Lleve siempre con usted los datos de su abogado o de un representante comunitario que pueda ayudarlo en caso de necesidad. En lo que respecta a su familia, designe a una persona de toda su confianza que pueda tomar decisiones en su nombre y velar por el bienestar de sus hijos o familiares mayores, enfermos o incapacitados.

Si las autoridades migratorias llegan a su casa, usted tiene derecho a ver la orden de un juez que autoriza la entrada a su residencia. No abra hasta no ver la orden. Pida que se la extiendan por debajo de la puerta. Si usted abre y le da permiso al agente para que entre a su casa, se puede considerar que usted le ha dado su “consentimiento”. Si entran sin la orden, pida los nombres y números de placa de los agentes y dígales que usted no da su consentimiento para realizar el registro. Tome nota también de los nombres, las direcciones y los números de teléfono de toda persona que haya presenciado el suceso.

Si el agente tiene una orden, observe el registro para determinar si el agente registra algún lugar que no se haya especificado en la orden. Solicite un recibo por todo lo que se lleve el agente.

En todo momento, aunque sea muy difícil, la mejor opción es mantener la calma para tomar decisiones correctas. Si necesita saber si alguna persona cercana o familiar ha caído en una redada o ha sido arrestada por inmigración, comuníquese con la sede local de la oficina de inmigración y aduanas ICE. Si desea una lista de los sitios de reclusión de ICE puede visitar https://www.ice.gov/detention-facilities. EC

Información cortesía de La Columna Vertebral de La Red Hispana

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