Fue en Thousand Oaks High School cuando comenzó a interesarse por la redacción, en parte motivada por su profesora de periodismo, para que tan solo tiene palabras de alabanza. Así, Shirley ha participado en el periódico de su escuela durante los últimos cuatro años, en los que la publicación fue premiada con el All-American Distinction y consiguió el 9º lugar en la competición del National Scholastic Press Association el pasado abril.

Le gusta escribir acerca de temas de interés humano, redactar sobre personajes cotidianos y temas sociales que afectan a la gente en el día a día. Uno de sus artículos más premiados fue uno sobre la auto-mutilación, enfermedad que afecta a muchos adolescentes y que se considera tema tabú en nuestra sociedad.

Shirley siempre tuvo la idea de ir a la universidad desde que era pequeña. En un principio sus aspiraciones eran muy elevadas y soñaba con asistir a Harvard. Con el tiempo la joven puso en duda su potencial (y lo que es más importante su autoestima), por lo que comenzó a establecer metas que ella consideraba más realistas de acuerdo a su condición social. La madurez de Shirley es asombrosa tal vez forjada por su historia personal.
Además, esta estudiante ha trabajado como voluntaria en Westminster Free Clinic y es la asistente de profesor en English Language Development, entre otras actividades.

El próximo otoño ingresará en Wellesley College, Massachussets, pues ganó una beca que le pagará su estancia y estudios por los próximos cuatro años. Con este nuevo proyecto académico Shirley tendrá la oportunidad de conocer la costa este del país, nuevos amigos y comenzar una carrera que le permitirá ser Trabajador Social.

Recientemente Shirley fue la ganadora del 2006 Medallion Los Angeles Regional Hispanic Heritage Youth Award Recipient en la categoría de Periodismo, esponsorizado por NBC/ Telemundo.

Shirley aconseja a aquellos estudiantes que se sientan de alguna manera desfavorecidos por su clase social, económica o raza, estar orgullosos de quienes son; y les recuerda que un individuo siempre tiene el potencial de mejorar la vida de alguien participando en la comunidad.

A los padres les pide involucrarse cuanto puedan en la educación de sus hijos y motivarlos tanto en actividades académicas como comunitarias.
El sueño de Shirley es trabajar 90 horas a la semana en un trabajo que le guste y que tenga un impacto positivo en la sociedad.

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