Sus inicios como deportista se debieron a que su mamá siempre quiso que estuviera activa. Como integrante de un equipo de natación tuvo la oportunidad de participar en varios campeonatos y como maratonista compitió durante los años 2004 y 2006 en el Maratón de Los Angeles. “Aprendí a nadar y desde los ocho años he participado en competencias de natación. La experiencia del maratón fue increíble porque veía que mucha gente me alentaba a seguir y me decía que sí podía lograrlo”.

Las ciencias y matemáticas son su pasión

Aunque los deportes le iban muy bien a esta joven de 14 años, que cursa el noveno grado en “Francisco Bravo Magnet Medical High School” de Los Angeles, las ciencias y matemáticas complementan sus deseos de superación. Siguiendo el ejemplo de sus cuatro hermanos mayores, Gabriela se dedica a estudiar recibiendo de buen agrado la ayuda que ocasionalmente le brinda su padre. Sus esfuerzos siempre se han visto recompensados porque ha sido estudiante de honor y su GPA es 4.0. Su meta final es titularse como Médico. “Deseo ayudar a todas las personas y a quienes se encuentren en mi situación actual”.

Para ella no hay límites

Gabriela contaba con una vida llena de actividades, una familia unida, excelentes calificaciones y todos los sueños por completar hasta que en junio del 2006, al lanzarse a una piscina para jugar con su sobrina, tuvo un accidente que momentáneamente -como ella y su familia lo afirman- la mantiene en una silla de ruedas. Una semana inconsciente, dos meses en el hospital y un largo camino de terapias no han detenido a Gabriela, quien hoy más que nunca está decidida a continuar con su doloroso tratamiento de recuperación para recobrar la movilidad total de su cuerpo, y con sus estudios para llegar a ser médico y así ayudar a los necesitados.

Antes vivía entre una actividad y otra y nunca me detenía a pensar -dijo Gabriela-, pero desde que tuve el accidente me detengo a agradecerle a Dios cada día. Aprecio más la vida, sé que estar viva no es cualquier cosa y veo la vida de forma diferente. Aunque debido a su accidente Gabriela apenas se incorporó a clases en febrero pasado, continúa estudiando para mantener alto su promedio de calificaciones y por ello agradece al colegio que le ha prestado mucho apoyo, así como a sus maestros y compañeros de estudio. Gabriela aconseja a otros estudiantes que no se rindan y estudien. Ella es un buen ejemplo a seguir; ninguna adversidad la ha detenido, mas bien le ha dado más ánimo para seguir adelante.

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