Si algo tienen los argentinos es su precisión con los motes deportivos. A éste le llaman con tino “la Torre de Tandil”, por sus 198 centímetros de estatura y su ciudad origen, un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires. Pese a la grandeza, Juan Martín del Potro destila sencillez, consciente de que todavía es un “pibe” a sus 22 años, aunque dispuesto siempre a cambiar el ‘chip’ para las grandes ocasiones.

De momento, ha lidiado con una de esas tardes históricas. Fue en la final del US Open de Nueva York hace dos años, cuando se impuso a Roger Federer en cinco sets después de ir 2-1 abajo.

Pero justo cuando pedía paso para romper la hegemonía de los últimos años de Rafa Nadal y el maestro suizo, llegó una inoportuna lesión en la muñeca derecha que le obligó a pasar por el quirófano y abandonar las pistas durante 10 largos meses.

Ahora, ya clasificado para las semifinales de Indian Wells, en California, empieza a dejar la pesadilla atrás y a acercarse a ser el que era, un potencial número uno después de haber caído hasta el puesto 258 por la lesión. Dice que puede que le hagan falta otros 20 partidos más para volver a ser el de antes y estar entre los más grandes.       

“Cada vez es menor la diferencia entre la mayoría de jugadores con Nadal, Federer, Djokovic y Murray. Creo que se va achicando”, manifestó el de Tandil, quien dice saber cuál debe ser el camino para recuperar su mejor nivel. “No hace falta ganar en Indian Wells para que digan que he vuelto definitivamente; tampoco me interesa mucho. Sé cuál es mi camino. Ganar aquí sería muy lindo, pero apuntamos más a largo plazo, a la segunda parte del año para estar en óptimas condiciones”, manifestó el jugador.

Del Potro se sinceró y reconoció que “por momentos” siente la falta de ritmo y partidos, aunque se siente con tranquilidad y confianza para seguir avanzando en la dirección correcta. “Saber que un mes atrás no jugaba tantos partidos ni tan buenos puntos me da confianza. Sé que hoy lo puedo hacer, así que lo tomo por ese lado y trato de ser positivo”, declaró.

No fue tan fácil sonreír durante su proceso de recuperación, un tanto traumático, como reconoce el argentino. “La verdad es que vi poco tenis, porque me hacía mal. Lo extrañaba mucho. Ojalá pueda volver a sentirme como hace dos o tres años”. Parece cuestión de tiempo. EC


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