El hombre perfecto ha dejado de serlo. A Tiger Woods, la megaestrella del golf, le ha llegado el punto de inflexión en la vida tras empotrarse contra un árbol hace unos días frente a su mansión de Florida. Y con la ironía de que el accidente, que en un principio parecía que iba a desembocar en algo más grave para su salud, terminó en un asunto de poca monta comparado con el culebrón que iba a empezar a surgir a raíz del siniestro.

Ahora ya es público y notorio que Woods tuvo una amante durante un tiempo indefinido y posiblemente relaciones con otras dos mujeres de forma esporádica, según distintos reportes de prensa. Aunque no hay una confirmación oficial, son varios los medios que aseguran que esa fue la causa del accidente y que Woods y su mujer, la modelo sueca Elin Nordegren, tuvieron una fuerte discusión previa que provocó que el vehículo que manejaba la estrella del golf se llevara por delante una boca de riego y chocase contra el árbol de la casa de un vecino.

Woods ha negado que su mujer le golpeara la cara antes del accidente, como se especuló en un medio sensacionalista, ni que le persiguiera con un palo de golf antes de que Woods abandonara la casa a bordo de su Cadillac Escalade. Más bien fue todo lo contrario. El número uno mundial aplaudió el coraje de la madre de sus dos hijos —Sam Alexis, de 2 años y Charlie Axel, un varón de 10 meses de edad— al auxiliarle tras el accidente. Según la policía local, fue la sueca la que usó el palo de golf para romper el cristal trasero del coche con el fin de ayudar a su marido a salir.

“Ella tuvo más consideración de la que podía esperar”, dijo el deportista en un comunicado hecho público a través de su página de internet. Además reconoció sus pecados al reconocer que no ha sido “fiel a los valores y la actitud que mi familia merece. Tengo muchos defectos y estoy lejos de la perfección, así que estoy ocupándome de mi comportamiento y defectos personales”, dijo en un discurso en que calificó su actuación de “transgresiones”.

Pese a ser el causante de todo el escándalo, pidió que se respete su derecho a la privacidad y aseguró que espera poder resolver sus problemas maritales entre las cuatro paredes de su casa y sin el acoso constante de la prensa. “Los pecados no deberían requerir de comunicados de prensa y los problemas en el seno de la familia no deberían significar una confesión pública”, dijo.

Muchos creen que eso es algo imposible a estas alturas y vaticinan que será difícil que Woods vuelva a ser el de antes. Desde hace una semana, el prodigio del golf ha entrado de lleno en la vorágine de los tabloides y su escrutinio implacable. Atrás quedan 15 años de inmaculado expediente en los que Tiger supo mantener a la prensa alejada de su perfecta vida privada, apenas concediendo entrevistas y centrado en los palos y en seguir arrasando en el circuito, donde ya ha ganado 71 torneos con sólo 33 años de edad.

De momento TMZ, el portal especializado en ‘celebrities’, ya se ha descolgado con una información sobre los arreglos de Woods para conseguir que una camarera de una discoteca de Nueva York con la que había mantenido relaciones le acompañase a Melbourne mientras él disputaba el Australian Open.

Según el portal, Rachel Uchitel tenía vuelo y habitación a su nombre, todo gestionado por un amigo íntimo del golfista que puso su tarjeta de crédito para evitar comprometer a la estrella. La presunta amante lo niega, aunque según otro medio en internet la camarera tiene guardados gran cantidad de correos electrónicos y mensajes de texto correspondientes a los últimos cinco meses.

Se esperaba que Uchitel diera una rueda de prensa el pasado jueves en Los Angeles para aclarar todo el escándalo, pero a última hora canceló la convocatoria sin dar mayores explicaciones, algo que ha avivado aún más el fuego entorno a su posible relación con Woods.

La que sí dejó claro que tuvo una relación sentimental con la estrella mundial del golf fue Jaimee Grubbs, otra camarera de Los Angeles a la que supuestamente Woods le dejó un mensaje de voz en el teléfono pidiéndole que cambiase la grabación en el contestador para evitar que su mujer lo pudiese descubrir. La llamada se hizo el 24 de noviembre, tres días antes del accidente de coche que desencadenó toda la trama.

Según la confesión de Grubbs a una revista estadounidense, en total tuvo 20 encuentros con Woods y asegura que tiene guardados más de 300 textos para probarlo. Otros cuestionan la fiabilidad de una mujer que pasó una noche en una cárcel de San Diego por robar un abrigo en un centro comercial y que ha tenido que pasar por un tribunal de justicia por el impago de una deuda en su tarjeta de crédito.

Y después está la tercera en discordia, Kalika Moquin, una promotora de un club de Las Vegas con la que también tuvo encuentros sexuales el golfista. Según otra revista estadounidense, Woods le confesó a Moquin que la vida de casado no era lo que esperaba y que ya no era feliz con su mujer. Pese a las informaciones que la vinculan con Woods, Moquin ha preferido no pronunciarse de momento.

Divorcio millonario
No parece que vaya a ser necesario que se confirme el número definitivo de amantes que ha tenido el millonario jugador. Es evidente que ahora es Elin Nordegren la que lo tiene todo de su parte para imponer su ley después de años de ser la víctima.

En el caso de que decida divorciarse, podría firmar el proceso más caro de la historia. Si se respeta el acuerdo prematrimonial que la pareja firmó cuando se casaron en 2004, la rubia europea cobraría nada menos que 300 millones de dólares, superando ampliamente los 186 millones que obtuvo Juanita Jordan cuando se separó del astro del baloncesto, Michael Jordan.

Además estaría en disputa la casa de Florida, valorada actualmente en cerca de 3 millones de dólares y un yate de 22 millones que ambos comparten en el sur de Estados Unidos.

La otra opción sería la de hacerle llegar una cantidad de dinero a su mujer con la condición de que no le abandone, una opción a la que según The Daily Beast y el Chicago Sun Times ya ha dicho que sí Tiger Woods.

De acuerdo a estos medios, Nordegren, que conoció a su marido en el Open Británico de 2001, mejoraría de forma sustancial los términos del contrato firmado previo al casamiento, que estipulan que el matrimonio debe durar al menos 10 años para que la sueca tenga derecho a los 20 millones de dólares establecidos en caso de divorcio. Ahora, con las nuevas condiciones, pasaría a cobrar 50 millones y se reduciría el tiempo necesario para cobrarlo si se produce la ruptura.

Apoyo de las marcas
Por suerte para el famoso golfista —el atleta con más ingresos de la historia del deporte—, sus patrocinadores han decidido no dejarle solo en la adversidad. Ni Nike ni Pepsi ni las otras marcas que patrocinan al astro del golf cancelarán los contratos que tienen firmados con Woods, considerando que es un asunto familiar que confían sea resuelto en privado.

En ese sentido, Woods ha corrido mejor suerte que otras figuras del deporte con escándalos encima, como Kobe Bryant, la estrella de los Angeles Lakers de la NBA, que perdió contratos con McDonald’s y con Nutella después de ser acusado de acoso sexual por una joven en Eagle, Colorado, en 2003;  o el plusmarquista mundial de la natación y ganador de 14 oros olímpicos, Michael Phelps, que tuvo que despedirse de los dólares de Kellogs tras ser pillado ‘in fraganti’ fumando un porro de marihuana en una fiesta.

Sin embargo, los expertos en publicidad temen que la imagen seria, profesional y de hombre templado en momentos de intensa presión que siempre ha dado Woods, haya sufrido daños irreparables. Lo cierto es que nadie sabe cuánto puede acabar pagando el mago del golf por sus ‘affaires’ ni en que acabará el asunto. Son momentos muy delicados para el prodigio perfecto, el hombre al que nada le salía mal.

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