Las Aguilas del América visitan a un Guadalajara urgido de puntos en un duelo donde también se juega el orgullo

Pepe Penales. Los Angeles | 22 de marzo de 2013

Otra vez el clásico del fútbol mexicano en puerta. Una rivalidad histórica que nació a finales de los 50. Por un lado el equipo del pueblo, cien por ciento mexicano. Del otro lado el cuadro mimado, el consentido, el de élite. Habrá fiesta en el Omnilife. La visita jugará como en casa. Abundan los americanistas en Guadalajara.

Los capitalinos buscan revancha. La última vez que se vieron las caras, en el Azteca, Chivas ganó 1-3. Esta vez los del “Piojo” Herrera llegan más embalados. Su tercer puesto en la tabla general los hace ligeros favoritos. El técnico tendrá que dejar todo el tiempo en la cancha al berrinchudo del “Chucho” Benítez. Es su mejor arma para hacerle daño a Michel.

Las Aguilas han aflojado el acelerador en sus últimos partidos de liga, pero es solo desconcentración. Si se aplica es un equipo peligroso que empuja hacia delante por varios frentes y con talento en todas sus líneas. Osvaldito Martínez está generando mucho fútbol. Benítez sigue implacable. El punta Raúl Jiménez está en su mejor momento aprovechando todo lo que llega a sus terrenos.

Chivas es una incógnita. No juega bien, pero no pierde. Lleva 9 sin conocer la derrota, pero no convence. El ataque sigue siendo chato. Sólo Márquez Lugo hace aporte de goles. Sabah lucha pero no consigue casi nada. Lo bueno para el rebaño es que regresa Marco Fabián. Si sale enchufado puede ser la diferencia.

Será una lucha cuerpo a cuerpo, aunque en el papel se ve más fortalecido el cuadro de Coapa. Chivas tiene que apelar al esfuerzo y a la sorpresa. Los de Benjamín Galindo necesitan sumar de tres, porque la liguilla se aleja. Su novena posición en la tabla hace peligrar su boleto.

Duelo nocturno en el municipio de Zapopan este domingo 31. Chivas y América bajo las luces artificiales del estadio y la luz natural de la luna. El arranque está pactado a las 8 de la noche. Un domingo futbolero con un cierre de pasión, de entrega, de tradición y de historia, en el que se agradecería el espectáculo y el triunfo para uno de los bandos, y no el clásico empate de muchos otros clásicos del pasado. EC

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