No es un Mundial pero es lo más parecido. Salvo Estados Unidos, que no ha sido invitado en esta ocasión, estarán todos los grandes de esta parte del mundo, con la mirada puesta en la eterna rivalidad entre las dos máximas potencias futbolísticas de Sudamérica, Brasil y Argentina, con permiso de Uruguay, el tercero en discordia por fútbol y por historia.

El viernes, Argentina y Bolivia inauguraron en La Plata la edición número 43 de un torneo que ha visto desfilar a los mejores jugadores del mundo, Pelé, Maradona, Romario, Zico, Francescoli, Hugo Sánchez, Teófilo Cubillas, como representación del talento inagotable americano. Y en esta, habrá estrellas de sobra para que no haya vacío.

La volverá a jugar por segunda vez el que es hoy el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, abanderado de una selección que además de organizar el torneo es la indiscutible favorita. El pequeño rosarino sabe que las expectativas son aún mayores para él y sus compañeros en la Copa América que un Mundial, con un público que le volverá a exigir que se haga más grande que Maradona con un título para su selección. Tendrá además que sacarse la espina de la derrota en la final de la última Copa América, un 3-0 en Venezuela que aún escuece en su brillante carrera.

Tienen opciones con Sergio Batista en el banquillo, apostando por mayor posesión de balón y con un centro del campo menos ‘obrero’ y más creativo para alimentar la pólvora que intentará hacer explotar adelante.

Después estará Brasil, vigente campeón del torneo y pentacampeón mundial, que llegará con menos brillo de lo habitual. Su fuerza serán los jóvenes talentos en busca de una formación de garantías de cara al Mundial 2014, con Neymar y Robinho como principales apuestas. No sonarán los grandes nombres de antaño, pero Brasil es Brasil, como diría el tópico, una fábrica inagotable de talento que muy bien podría repetir título con lo que trae.

También podría cantar victoria Uruguay, en busca de deshacer el empate de 14 títulos con Argentina. Dice Diego Forlán, el delantero de los charrúas, que vienen bien después de su cuarto puesto en el Mundial, y que como Argentina, la expectativa es mayor por ser más favoritos que en Sudáfrica. Con Luis Suárez como gran dupla en ataque, esperan evitar la final por la que todos apuestan entre Brasil y Argentina.

Tendrán voz y voto en ese asunto otras selecciones sólidas como Chile y Paraguay, equipos que tuvieron un buen desempeño en el Mundial de Sudáfrica y que han mantenido la identidad y la dureza. Otros apuestan por la ilusión de Ecuador, que pese a su ausencia en la gran cita internacional, llega con una nómina joven y con la idea de saldar una deuda: pasar de segunda ronda, algo que no logra desde 1993.

Después está Colombia, a la que Batista considera un rival directo por el título. Los cafeteros aún añoran los tiempos de Asprilla y Valderrama, pero confían en Falcao, Guarín y Teófilo Gutiérrez para reconducir su destino.

En cuanto a México, es difícil saber cuál puede ser el calado de un conjunto que acudirá con su equipo B que incluso fue debilitado aún más con la separación de ocho jugadores del plantel base tres días antes del arranque de la copa. Ilusión no les falta para demostrar que pueden hacerse un hueco entre las principales estrellas del país azteca. EC

Anuncios de interés en Los Ángeles
SHARE

Más artículos de interes