Son los mismos que terminaron al tope de la tabla general de la temporada pasada. Uno capitalino y dos norteños que se quieren adueñar nuevamente de los primeros lugares porque sencillamente tienen con qué lograrlo.

Ninguno de los tres tuvo bajas importantes que lamentar ni en el campo ni el banquillo de entrenador, ingrediente básico para mantener la constancia y seguir siendo favoritos para grandes cosas.

En un mercado de vacas flacas donde no hubo contrataciones que fueran bombas mediáticas, da la impresión de que las cosas poco cambiarán en el Clausura 2011, con un equipo Regio como firme candidato para repetir la vuelta olímpica.

Los Cementeros del Cruz Azul quieren despejar dudas y mantener la misma línea victoriosa del torneo anterior, pero rematarlo con el título luego de 13 años de sequía. Para fortalecer el plantel aterrizaron en La Noria cuatro refuerzos: los chilenos Waldo Ponce y Hugo Patricio Droguett, el uruguayo Marcelo Palau y el mexicano Isaac Romo, que llegan a darle el envión que necesita la Máquina para levantar la copa.

Otro que está harto del maleficio de no ganar finales es Rubén Omar Romano, que se quedó en la orilla hace apenas un mes con la derrota de Santos ante Monterrey. A los laguneros les falta dar la estocada para llevarse la faena, y si esta temporada mantienen el ritmo endemoniado que tienen en el ataque, éste puede ser su año.

Tres de los llamados “grandes” del fútbol mexicano parecen condenados a seguir nadando en el mar de la mediocridad. Sin refuerzos de peso o de esos que generaban titulares en los medios de comunicación, las Aguilas del América se conformaron con la llegada de Nicolás Olivera y el defensa Rodrigo Iñigo en lo que pinta como otro año de fracaso para los millonetas. Y encima tienen que lidiar con la Libertadores. Ni modo, a seguir sufriendo americanistas.

Chivas camina el mismo sendero que su mortal enemigo. Con cero refuerzos y la partida de algunos elementos como Omar Bravo a la MLS, las cabras lucen más como escalón que como contendientes de peso. Con decirle que le dejarán el peso del ataque al incipiente Omar Arellano y al acabado Adolfo “Bofo” Bautista.

En Pumas la cosa tiene gran parecido, aunque ya su director deportivo, Mario Trejo, se curó en salud diciendo que la institución se enfocará en formar y exportar jugadores de la cantera. Lo que tienen los felinos es que con poco, se las han arreglado para hacer ruido aunque se han quedado sin argumentos para llegar a la meta.

La guerra adquiere otro matiz en el otro lado de la tabla. Allá en el fondo se verán golpes, candados y piquetes de ojos porque en este torneo uno de los sentenciados le dirá adiós a la primera división.

Necaxa está con el agua al cuello apenas una temporada después de haber subido a morar en las alturas. La directiva hace todo lo posible por escalar posiciones y le ha dado al técnico Daniel Brailovsky la friolera de diez refuerzos para salvar el barco. “El Ruso” lo sabe y ha declarado que irán por los puntos desde el primer encuentro.

Los hidrocálidos no están solos en la pelea. Querétaro y Atlas sienten que se les queman los pies y se asoman peligrosamente al abismo de la división de ascenso. Los Gallos Blancos renovaron el gallinero con 13 contrataciones y con el argentino Gustavo Matosas en el mando, mientras que Atlas exprimió la cartera para llevar a tres refuerzos, uno de ellos es el hondureño goleador Carlo Costly. Con todo, poco se espera de estos dos y tendrán que pasar las de Caín para mantener su sitio en primera.

Mientras unos buscan oxígeno para no ahogarse, otros nadan en aguas más tranquilas con la esperanza de dar la campanada. Allí se pueden ubicar Toluca, Tigres, Pachuca y Morelia, que con pocos refuerzos del mercado local buscarán mejores resultados este año tratando de pegarle al campeón y quitarle la corona. Difícil, mas no imposible.

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