Con esta providencial victoria, los dirigidos por Javier Aguirre respiran con 9 puntos en la tabla, todavía un punto por detrás de Estados Unidos y con tres menos con Costa Rica, con un partido menos. Honduras y El Salvador parecen ahora los rivales a vigilar, acechando la posición de México en la tabla y todavía con opciones de meterse en el Mundial.

Lo bueno para el TRI es que ahora dependen de sí mismos, y si derrotan a Honduras en el Azteca y suman los tres puntos ante Trinidad y Tobago, estarían matemáticamente en Sudáfrica sin pasar por el repechaje —juega contra el quinto de la zona sudamericana.

Además de la victoria, los mexicanos recuperaron las buenas sensaciones y se sacaron la espina con los estadounidenses, que últimamente han sabido cómo desquiciar a sus vecinos.

Pese a toda la presión, con un ambiente inmejorable en el estadio Azteca, y que Aguirre cargó con toda la pesada, los visitantes resistieron con mucha dignidad, cediendo hasta el final el triunfo, tras una brillante galopada por la zona derecha del área de Efraín Juárez, que se sumó al ataque cuando su equipo más lo necesitaba.

De inicio lograron sostener la impetuosa salida de los mexicanos, con Franco en punta secundado por Guardado en la izquierda, el resucitado Giovanni Dos Santos por la derecha y el legendario Cuauhtemoc Blanco, que le pusieron más ganas que juego al asunto.

Pero en seguida Estados Unidos se quitó la presión en la primera jugada elaborada tras un fantástico pase en profundida de Landon Donovan que culminó con brillantez Charlie Davis a los 9 minutos. Era un jarro de agua fría para México, que perdió un poco el rumbo en los minutos siguientes.

Los de Bob Bradley ya tenían lo que buscaban, un tanto para congelar los ánimos y echarse atrás, aunque no les funcionó la estrategia mucho tiempo ya que Israel Castro, tras recibir un paso de Temo, la coló en la portería de los estadounidenses de un zapatazo monumental. Estalló el Azteca.

Pese al gol, México no encontraba el camino, algo que obligó a Aguirre a mover el banquillo en busca de un revulsivo. Carlos Vela sustituyó a Blanco y Nery Castillo se quedó con el puesto de Guille Franco, aunque las cosas no mejoraron demasiado. Los de Bradley se dedicaron descaradamente a esperar una contra mortal, sabiendo que a México no le servía el empate para nada.

Los de Aguirre se lanzaron con todo, dando sensación de peligro a balón parado y nada más, hasta que la entrada de Juárez por la derecha, que alcanzó a dar el pase de la muerte hacia atrás, encontró a Sabah para anotar un gol que vale su peso en oro.

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