Los Panzas Verdes de León se coronaron en el estadio Azteca sobre el América, pero luego celebraron con su gente en el Nou Camp durante una fiesta que seguirá por varios días

Pepe Penales. Los Angeles | 16 de diciembre de 2013

Duelo de millonarios, el equipo de Carlos Slim le ganó la partida y el partido al de Emilio Azcárraga. Hay fiesta en el Bajío. La ciudad del cuero celebra la victoria de sus fieras. En horas de la madrugada miles recibieron a sus héroes en el coloso del Bulevar Adolfo López Mateos. León era campeón y nada menos que a costa del poderoso equipo del América.

Es la sexta corona del cuadro esmeralda. La continuidad rindió frutos en el equipo de uno de los magnates más millonarios del mundo. Un Carlos Slim que no se metió para nada en el tejemaneje de la plantilla. La directiva comandada por el presidente Jesús Martínez Murguía le tuvo fe a su técnico y a sus jugadores desde antes de subir a la máxima categoría. Hoy tienen su recompensa.

Se ve la mano de Matosas en todo el andamiaje del equipo. Los jugadores se conocen de memoria. Juegan en automático, pero lo más importante, tienen programado jugar para ganar. Así le pasaron por encima a casi todos.

Pero América no fue presa fácil. Los de Coapa llegaron siendo los mejores en la tabla y en ambos partidos de la final demostraron tener hambre de triunfo, de querer repetir como campeones. Eso convirtió la final en una fiesta para el aficionado, una que terminó mal para unos y que aun no termina para otros.

El título es más que merecido para León. A pesar de que se vio sometido a una intensa presión supo aguantar y pegar donde más duele y con su mejor arma, la contundencia. El equipo verde lució fuerte y compacto en todas sus líneas y esto se debe a que su columna vertebral es a prueba de terremotos. El joven arquero Yarbrough acalló las críticas y se convirtió en una muralla. En la zona defensiva Rafa Márquez fue el mariscal que comandaba una zaga solvente. El mediocampo superó con creces a la del América con “El Gallo” Vázquez, Montes y “El Gullit” Peña. Y al frente, Britos y Boselli le hicieron la vida de cuadritos a la defensa amarilla. El argentino Boselli tuvo poco contacto con el balón, pero cuando le tocó hacerlo fue para meterla en la red.

Grita. Corre. Canta. Llora. Si eres panza verde todo se vale. Tu equipo te sigue dando alegrías. Juega para ti que eres parte de esta tierra donde la vida no vale nada y donde el fútbol corre por tus venas. León es campeón. El rey ha muerto, viva el rey… de la selva. EC

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