La convocatoria del nuevo estratega de la selección mexicana de fútbol, Sven Goran Eriksson, nuevamente dio de qué hablar tanto en los medios de información como en los aficionados, luego de que incluyera en la misma a dos jugadores mexicanos nacidos en el extranjero, me refiero a Leandro Augusto y a Vicente Matías Vuoso, sin contar con la posibilidad de que también lleguen Zinha y “El Guille” Franco.

La polémica nunca se va a acabar, ya que mientras unos están a favor de conservar la identidad del fútbol mexicano y jugársela con lo que se tiene, otros opinan que hay que aspirar a más en el plano internacional y apoyarse en algunos jugadores nacionalizados. A juicio personal, México debería jugar sin naturalizados, esto sería la excusa perfecta para buscar jugadores y formarlos desde las fuerzas básicas; aunque por supuesto, existen intereses que van más allá de lo deportivo. Aclaro que no estoy en contra de jugadores como los antes mencionados, quienes han jugado gran parte de su carrera en territorio azteca, pero pasar del mentado quinto partido gracias al aporte de éstos sería como “lucirse con sombrero ajeno”.

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