En apenas dos años “El Zorrillo” pasó de la tierra del olvido a ser uno de los fichajes más caros del fútbol mexicano

Pepe Penales. Los Angeles | 9 de julio de 2013

Tiene poco menos de dos años que Héctor Miguel Herrera debutó con el primer equipo de los Tuzos del Pachuca. El HH fue rescatado del olvido por Efraín Flores. Hoy es jugador Oporto de Portugal, el más ganador de la liga portuguesa en los últimos años.

Formado en la cuna de los Tuzos, “El Zorrillo” se convirtió en una excelente inversión. Mientras estaba en Brasil con la selección mexicana –de banca en la Confederaciones– se concretó su traspaso a Europa.

8 millones de euros. Una salvajada de billetes por el 80 por ciento de su carta. Herrera fue el pistón de la selección olímpica. La generación dorada. El mejor jugador del torneo “Esperanzas de Toulon”. Técnico y táctico en la avanzada del mediocampo. Esas son sus credenciales. ¿Será suficiente para justificar su ficha?

Tiene un reto difícil. Oporto es invitado usual a la Liga de Campeones. Tendría que ganarse un puesto para jugar en el lugar de Joao Moutinho al emigrar éste al fútbol inglés. Aquí el asunto es que el cuadro portugués lo puliría un poco para mostrarlo al resto del mercado europeo para una posible reventa.

Sobrevalorado. Esa es la palabra que se me viene a la mente. Fuera de lo que hizo con la verde olímpica no se convirtió en el referente con los Tuzos. En la selección mayor fue relegado al banquillo durante la Confederaciones y en la eliminatoria. Apenas tuvo minutos. Cumplidor y nada más. Le falta más presencia, más llegada y más goles.

Sea como sea ya está del otro lado. Ya cumplió otro sueño. Todo lo demás es ganancia, pero antes tiene que luchar por un sitio en el primer equipo, por convencer a la directiva de que hicieron un buen negocio, por desquitar su salario. En el Oporto lo acompañará Diego Reyes. Allá se encontrará con la máxima figura del equipo, Jackson Martínez, un viejo conocido del fútbol mexicano.

Puede ser el lugar perfecto para alcanzar la madurez. Si juega con los Dragones unas veces sí y las otras también hay posibilidades de potencializar su talento, de despertarlo del letargo, de demostrar que puede llegar a ser el eslabón perdido que necesita la selección nacional en el mediocampo. Entonces se justificará el precio. EC

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