El cineasta mexicano está detrás de “Titanes del Pacífico”, una historia de ficción que se estrena el viernes 12 de julio

Luca Verne. Los Angeles | 9 de julio de 2013

La estela de Guillermo del Toro es tan alargada en Hollywood que todo lo que toca siempre despierta gran expectación, en especial cuando se pone detrás de las cámaras como en esta ocasión, con “Pacific Rim”, una de ciencia ficción con mucha carga de adrenalina para conquistar la taquilla.

Y aunque la cinta tiene un hedor notorio a cinta de verano con todos los millones de dólares necesarios de una superproducción, en esta ocasión el guionista, productor y director asegura que ha conseguido dotar a esta película de “un aire increíblemente ligero” en contraste con el estilo más oscuro y hasta cínico con que Del Toro percibe esa clase de títulos.

De acuerdo a su privilegiada visión cinematográfica, su idea era enfocarse en las imágenes grandes, bonitas y sofisticadas, lo cual al final consigue con una batalla titánica entre una serie de monstruos enormes contra una máquinas igual de grandes creadas por el hombre para combatir la nueva amenaza.

Esos monstruos son conocidos como “Kaiju”, surgidos de una franja del océano Pacífico, lo que desata el inicio de la extinción humana, tema obsesivo para Hollywood últimamente y que estos días ha descargado con toda su fuerza con una de zombies, World War Z.

Para contrarrestar el efecto devastador de los criaturas gigantes, la humanidad crea sus propios monstruos, desarrollando un tipo de arma que vienen a bautizar como el proyecto Jaeger.

Al principio todo parece funcionar, pero los monstruos logran contrarrestar el avance de las máquinas humanas hasta llevarlos al borde de la extinción. Es entonces cuando surge un recurso inesperado: dos pilotos con un pasado dispar. Uno es un piloto retirado (Charlie Hunnam) y una aprendiz (Rinko Kikuchi), que logran reactivar uno de los jaeger obsoleto y volver a darle esperanza a los seres humanos.

Todo ello para un proyecto que iba a contar con Tom Cruise como protagonista pero que finalmente cuenta con Idris Elba, un actor con mucho menos cartel y que al final refleja el espíritu de la película, centrado en el espectáculo de los efectos especiales que ofrece el largometraje.

Se espera que Pacific Rim sea un taquillazo que abra las puertas de una nueva franquicia. Elementos no le faltan a esta guerra entre máquinas y monstruos verdes. EC

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