Manchester City y Chelsea disputan el trofeo al mejor de Europa. La final de la Champions se juega el 29 de mayo en Oporto

El equipo de Pep Guardiola espera ponerle la guinda al título que ganó en la liga casera. El Manchester City tiene por delante la final de la Champions contra un equipo de Chelsea que hace poco le propinó una derrota dolorosa que presagia que no será nada fácil el duelo del 29 de mayo en Oporto.

El título por la supremacía europea es una cuenta pendiente para los Citizens. Hasta el momento no tienen ninguna en sus vitrinas y sus dueños se han gastado una millonada para ganarlo todo. Con jugadores top en todas sus líneas, el City encandila con el toque que Guardiola imprime a sus equipos y con una rotación constante, sobre todo de media cancha en adelante, muchas veces jugando con el clásico “falso 9”.

Talento descomunal en ambos equipos

Los únicos que parecen inamovibles son el meta Ederson y el volante De Bruyne, de ahí en fuera Guardiola alterna con Mendy o Zinchenko; con Sterling o Ferrán Torres; con Gündogan o Fodden; con Mahrez o Bernardo Silva; y con Gabriel Jesús o el “Kun» Agüero. No obstante las modificaciones, cualquiera es garantía de buen futbol.

N'golo Kanté
El francés N’golo Kanté es el que maneja los ritmos en el Chelsea.

Del otro lado está un Chelsea que va por su segundo trofeo de la Champions. Han pasado casi 9 años desde que los Blues se coronaron al vencer en la tanda de penales al Bayern Munich.

Con un equipo más trabajador y fuerte en la marca, tampoco han hecho mal las cosas en el traslado del esférico gracias a jugadores con un talento descomunal, como el incansable N’golo Kanté, sin duda la pieza clave de todo el ensamblaje del equipo. Con una defensa y medio campo sólidos como la roca, dejan la tarea ofensiva a Christian Pulisic, Timo Werner y el alemán Kai Havertz, este último una gran revelación en el frente de ataque; eso sin contar al propio Kanté, que siempre llega de atrás como una flecha.

Trofeo de la Liga de Campeones
Trofeo de la Liga de Campeones.

La cita está programada en el estadio Do Dragao, elegida en lugar de la sede original en Estambul, que por desgracia ha visto como las dos últimas competencias de la Champions se le han escapado de las manos todo por culpa del COVID; Portugal, en cambio, se encuentra en la lista de color verde, lo que quiere decir que los jugadores y los asistentes que viajen desde Inglaterra no tienen que someterse a una cuarentena de 10 días a su regreso.

Hablando del público asistente, se habla de que la final podrá albergar en sus tribunas un total de 12 mil aficionados, la mitad para el Man City y la otra para los de Londres. Esa es otra excelente noticia para el futbol. El plato está servido y es hora de disfrutarlo. EC  

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