“Camotes embrujados”
Hay estudios sociológicos que señalan que cuanto mayor es el nivel de competición y compromiso con un deporte, más prevalence la superstición, y si no, que le pregunten al “Capelo” Carrillo, actual técnico de los Camoteros del Puebla, equipo mexicano al que por lo visto, no le han servido de nada las sesiones espiritistas por las que han pasado sus elementos.

De veras que hay cada personaje; resulta que en el equipo de la franja no se mueve nada sin la autorización de “Mamá Toña”, una mujer que domina las artes del esoterismo, la clarividencia y las buenas vibras. Dicen las malas lenguas que ella fue la que dijo que separaran a uno de los jugadores del primero equipo debido a su energía negativa, siendo le víctima Joaquín Velázquez, un elemento de gran trayectoria y calidad comprobada, pero como Carrillo ya le tiene miedo hasta a su propia sombra, pues ni tardo ni perezozo echó del equipo al jugador, quien primero se había negado a participar en ciertas prácticas un tanto cuanto descabelladas. ¿Esos son los que manejan las riendas de un equipo profesional? Estamos fregados.

Ojo, yo no digo que alguien no le pida una manita al santo de su devoción, es válido de acuerdo a la fe de cada quien; pero de eso a ponerse de cabeza, usar corbatas rojas con dragones dorados (como La Volpe) o que te pasen una gallina por tu desnudo cuerpo; eso es superchería llana y barata.

Un buen entrenamiento, una dieta correcta, descanso, estudio de tácticas, depuramiento de la técnica individual, así como jefes competentes, son la clave para obtener resultados favorables y exitosos; y si a esto se le salpica con una que otra costumbre o acto simbólico, hasta le da mejor sabor a los partidos, siempre y cuando no se caiga en los extremos. Al fin y al cabo, algunas de esas maniobras le dan al jugador serenidad, a veces mayor concentración o hasta la esperanza de ganar donde se vislumbra la derrota.

Para comentarios: [email protected] ó 1 (800) 242-2527.

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