Pep Guardiola, el hacedor de milagros
El año pasado Pep Guardiola dirigía al Barcelona B, mientras que al frente del cuadro mayor estaba el holandés Frank Rijkaard. De pronto, el tulipán se vio separado del primer equipo y en su lugar llamaron a Guardiola, un ex jugador que lleva en el pecho los colores azul y grana y que se identifica con la escuela de fútbol de otro ex barcelonista, nada menos que Johan Cruyff; es decir, arrasar al rival practicando un fútbol que dé espectáculo. Y vaya que le ha funcionado.

Muchos, entre los que se encuentra su servidor, pensaba que tras la salida del brasileño Ronaldinho, se acabaría el poderío y alegría ofensiva del equipo, pero Eto’o, Messi, Henry y compañía han hecho del equipo una máquina de hacer goles. El debutante Guardiola ha sabido cómo manejar esta plantilla de grandes estrellas, donde cada uno de ellos se entrega para bien del conjunto. Cuando ha tenido que echar mano de los suplentes, éstos le han funcionado. Por ejemplo, en la final no tuvo a algunos titulares como Rafa Márquez, o el lateral izquierdo Abidal, pero allí estuvieron Silvinho y Yayá Touré para cumplir con el trabajo, apoyados por los otros pilares de la zona baja, Pique y el todo pundonor Carles Puyol.

Enorme logro de Guardiola, que en una temporada de ensueño llevó al Barça a obtener la triple corona: Copa del Rey, la Liga y la Champions, lo que lo convirtió en el primer entrenador en la historia de España en concretar esta hazaña; y el cuarto en todo Europa en lograrlo.

Messi se cuece aparte
En la final de la Champions se dio el esperado duelo entre los dos mejores jugadores del mundo, uno proclamado y el otro por ganarse el título; me refiero al portugués Cristiano Ronaldo y al argentino Lionel Messi, un duelo aparte y que tras el silbatazo final tuvo como vencedor al diminuto Messi, aunque claro, sin demeritar lo conseguido por Ronaldo, quien es letal en tiros de media distancia y con esa presencia de área que pone a temblar a los porteros enemigos. Pero Messi es distinto, tiene características  opuestas a Ronaldo; en lugar de usar la potencia, aprovecha su baja estatura para hacer regates que son un deleite a la vista, y con esa zurda de oro que tiene, hace cera y pabilo de los defensores. Por cierto, la “Pulga” también se llevó el honor de ser el goleador del torneo con 10 tantos. ¿Qué más se le puede pedir?
¡El rey ha muerto, viva el rey!

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