Se fue muy pronto, haciendo honor a su fama de intenso y juerguista consagrado. El domingo 23 de mayo por la noche, a los 37 años, le falló el corazón mientras dormía en su mansión de Pasadena, un barrio residencial de Los Angeles, despertando sorpresa y nostalgia en el mundo del béisbol profesional, donde brilló con luz propia durante varias temporadas.

Se llamaba José Lima, era dominicano, y será recordado como uno de los lanzadores con mayor talento y personalidad de la liga estadounidense, la MLB, que le vio jugar en cinco equipos diferentes antes de refugiarse en las Aguilas Cibaeñas de su Santiago natal, ya en pleno ocaso deportivo y con su carrera como cantante de bachata en el horizonte.

De hecho, durante sus años de jugador profesional, intercaló lo del juego de pelota con una orquesta que reflejaba su espíritu festivo en los estadios, bailando y provocando a los rivales con sus curiosas celebraciones. A los meses de fichar por los Detroit Tigers, se ganó el apodo de “Lima Time” por el espectáculo que daba en cada encuentro desde la loma, un personaje eufórico y especialista en calentar la grada.

Pero no fue en Detroit donde Lima alcanzó la gloria deportiva, sino en los Houston Astros, donde ganó 21 partidos en una sola temporada, su mejor marca personal y el récord que le abrió la puerta del partido de las estrellas del béisbol en 1999.

Después pasó por los Kansas City Royals, el equipo contra el que había debutado con 21 años el 20 de abril de 1994, conjunto con el que jugó durante tres temporadas con un rendimiento irregular hasta que fue transferido a los Dodgers, una de las fran-quicias más prestigiosos de la liga. 

En Los Angeles, donde acabó sus días, recuperó el nivel de juego, siendo el ‘pitcher’ titular en el primer partido de playoffs que los Dodgers conseguían ganar en cinco años. Su récord ese año, 13-5, le sirvió para poder jugar en la Gran Manzana con los Mets, aclamado por la enorme comunidad dominicana que siempre siguió sus pasos.

Pero Nueva York sólo vio el lado mediocre de uno de los peloteros más carismáticos que han salido de la isla en los últimos años. Sus malas actuaciones desembocaron en su pase a un equipo de las ligas menores, los Norkolk Tides, el equipo local de Virginia.

Era el camino de salida de vuelta a la República Dominicana, donde tenía fama de ser el último en abandonar las discotecas. De hecho, Lima tenía su propio merengue dedicado, un homenaje a su carrera y personalidad.

Dicen los que le conocían que tenía más amigos de los que podía mantener. Lo confirma David Ortiz, una de las estrellas de la liga, que no pudo contener las lágrimas al recordar a un jugador con el que coincidió en equipos en Dominicana. “Lima era como un hermano para mí. Nuestro camino fue largo. Estoy destrozado”, dijo el dos veces campeón de la MLB con los Boston Red Sox.

El jugador de 37 años, sin aparentes problemas de salud, comenzó a quejarse la noche del domingo 23 de mayo de un dolor en el pecho, aunque cuando llegó la ambulancia para ser ingresado en el hospital Huntington Memorial de Pasadena, ya había falleci-do. Ahora, su féretro fue trasladado a Nueva York para un servicio fúnebre y posteriormente a Dominicana, donde fue enterrado.

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