El equipo de Tijuana no desdeña el torneo sudamericano y demuestra los arrestos necesarios para ser protagonista

Pepe Penales. Los Angeles | 1 de marzo de 2013

No sufre de campeonitis. Tijuana demuestra que un receso de algunas semanas no es suficiente para cambiarle el ritmo a un equipo. El campeón de México sigue fuerte y sólido… en casa y también en la Libertadores.

Xolos es todo vorágine. Sus delanteros tienen el arco contrario en la mira y cuando van hacia delante se les unen volantes y carrileros para atacar como marabunta. Y cuando se trata de defender, lo hacen con orden. No se descomponen ante las circunstancias. Eso los hace un equipo completo y peligroso.

En la Liga MX están entre los tres primeros de la tabla. En la Libertadores mandan en el grupo 5. El estadio Caliente es un infierno para los rivales. San José de Oruro lo comprobó llevándose una canasta de goles. El cuadro del “Turco” Mohamed estuvo a prueba una semana antes en el Campín de Bogotá. Asediado por la marea azul del Millonarios. Aguantó a pie firme las embestidas y cuando se asentó reaccionó como fiera rabiosa y salió de Colombia con un triunfo por la mínima diferencia.

Nuevamente la perrera estará hirviendo de rojo y negro. El miércoles 5 de marzo llega el actual campeón de la Libertadores y del Mundial de Clubes, el cuadro del Timao. Un Corinthians que busca puntos para no rezagarse. El segundo equipo con mayor hinchada en Brasil –después del Flamengo– presume en sus filas al recién incorporado Alexandre Pato. Es el rival a vencer. Será la prueba de fuego para Tijuana.

Los canes deben aprovechar su buen momento y el jugar en casa. Necesitan mantener la personalidad que han demostrado hasta ahora, porque una semana después pagan la visita al cuadro brasileño. Un empate en San Paulo será un buen botín porque lo que les espera es una tempestad, un huracán de máxima categoría.

Cirilo, Gandolfi, Arce, Leandro Augusto, Castillo, Moreno, Martínez, Riascos y el resto de la perrada. Guerreros probados en distintos campos de batalla. Son de los que no se arrugan. Valen más los objetivos que los galardones. Si siguen alineados con su general será difícil pararlos. La misión parece complicada, pero estos perros parecen estar hechos para derribar dudas y lograr hazañas. Por lo pronto, siguen portándose como los campeones de México… y van por más. EC

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