Cruz Azul ganó la Concachampions, un título que además de maquillar años de frustraciones le dio a los Cementeros el boleto al Mundial de Clubes

Se burlan. La menosprecian. La cuestionan. La sobajan. Los que por años han hecho escarnio de la sequía de títulos de la máquina celeste del Cruz Azul no le reconocen el triunfo sobre el Toluca en la final de la Concachampions. No importa, los cementeros salieron a las calles a festejar el título conseguido, conscientes de que momentos como éste no se repiten a menudo.

Sí, falta el de liga, el que seguro le daría la mayor de las alegrías a los jugadores, a los directivos, a los aficionados, esos que siguen esperando con el grito en la garganta desde aquella final del 97. Pero no hay que demeritar el título regional, tiene un valor agregado. Además de maquillar un poco la falta de títulos, le dio a los celestes un boleto al próximo Mundial de Clubes que se disputará en Marruecos el mes de diciembre.

No hay que olvidar que hace un año el equipo de La Noria se despojó de la maldición, luego de ganar la final de la Copa MX al derrotar al Atlante por la vía de los penales; aquella vez con Corona como héroe al detener el único tiro errado de la serie por parte del “Kikín” Fonseca.

En el partido de vuelta de la Concachampions, otra vez el meta celeste fue un gigante en el arco con atajadas salvadoras que le valieron al Azul mantener el empate que, al final, fue suficiente para levantar la copa.

Ahora hay que enfocar las baterías de cara a la liguilla en el torneo local. La clasificación es segura, pero la escuadra dirigida por “El Flaco” Tena tendrá que esforzarse más si quiere llegar a la final y conquistar, ahora sí, el esquivo campeonato de liga.

No hay tiempo para relajarse. La liguilla será más dura. Los oponentes más peligrosos. Corona, Torrado, Castro, Rojas, Marco Fabián, “El Chaco”, Pavone y el resto del pelotón azul todavía tienen una cuenta pendiente. EC

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