La tragedia dio inicio con la inesperada muerte del ex campeón nicaragüense Alexis Argüello, toda una leyenda en este deporte que –no sabemos los verdaderos motivos– optó por irse por la puerta falsa. Otro caso que conmovió al mundo del boxeo fue la muerte del canadiense Arturo Gatti, de quien primero se dijo que fue asesinado, pero luego de las investigaciones se llegó a la conclusión de que se había suicidado. Ante este tipo de situaciones uno se siente desconcertado y triste, sin llegar a comprender el motivo de tan erradas decisiones.

En cambio, en los casos de Vernon Forrest y del colombiano William Castillo, no podemos más que sentir enojo e impotencia, ya que ambos fueron víctimas de la violencia que azota varias partes del mundo. El más famoso es Forrest, dos veces campeón del mundo y quien le quitó el invicto a “Sugar” Shane Mosley. A este ex boxeador lo asaltaron unos sujetos en Atlanta, Georgia, quienes al ser perseguidos por éste, no tuvieron reparo en dispararle en varias ocasiones. Al colombiano Castillo, por su parte, un gatillero solitario le disparó sin motivo aparente cuando el púgil se disponía a empezar sus entrenamientos en Montería, Colombia.

Hay más. Hace unos días el mexicano Marco Antonio “Texano” Nazareth perdió dos batallas, una en el cuadrilátero y otra en el hospital, a donde fue llevado tras su combate con Omar Chávez, hijo del legendario Julio César Chávez. En este caso no podemos más que elevar una oración por el que se fue y por el que quedó, ya que éste ultimo tendrá que cargar con ese peso en su conciencia.

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