Tres veces campeón mundial, Alexis fue un boxeador que reunía todo para ocupar un puesto en la élite de los monstruos sagrados de este deporte. Arriba del ring era inteligente, valiente y con una pegada poderosa; mientras que abajo del cuadrilátero se le consideraba un buen amigo y una persona con grande sentimientos.

Esta mezcla de atributos lo encaminaron a lograr una exitosa carrera en este rudo deporte, en la que por supuesto tuvo peleas memorables, como aquella cuando conquistó su primer título del mundo derrotando a otro ídolo, el mexicano Rubén “Púas” Olivares, en un trepidante combate que se realizó en Los Angeles, California, el 23 de noviembre de 1974. Otro agarrón de antología fue el que sostuvo con el boricua Alfredo Escalera en Bayamón, el 28 de enero de 1978, pelea que fue llamada “La sangrienta batalla de Bayamón”, y que ganó Argüello en el episodio número 13, logrando con ello su segundo título mundial.

El ex púgil nicaragüense se retiró del boxeo con un record de 82 triunfos y 8 derrotas, siendo exaltado al Salón de la Fama en 1992. La suya se consideró siempre una carrera exitosa y cuando dejó los encordados lo hizo con su salud intacta. Por eso resulta muy desconcertante el dramático final de la vida de este gran ex deportista, quien a la edad de 57 años decidió irse por la puerta falsa pegándose un tiro en el corazón. Cabe señalar que actualmente Alexis fungía como alcalde de Managua, la capital nicaragüense.

Lo despiden como un grande
Su inesperada muerte unió a todo un pueblo. Multitudes se lanzaron a las calles de Managua para decirle adiós a uno de sus ídolos. Personalidades del mundo del box expresaron sus condolencias. Aquellos que fueron sus enemigos en el cuadrilátero, no tuvieron más que palabras de asombro y reconocimiento para con él. No era para menos, Alexis supo ganarse el respeto y el cariño de la gente, aunque algunos otros le recriminaran el hecho de haber aceptado un puesto político en el partido que años antes lo había despojado de sus pertenencias.

Sin duda quedarán muchas preguntas sin respuesta. ¿Qué demonios atacaban su conciencia? ¿Qué tipo de presión era tan grave como para optar por esta salida? ¿Sabían sus más íntimos lo que guardaba en su corazón? No pretendo juzgarlo ni mucho menos por esta triste decisión que tomó, pero me pregunto si realmente pudo liberarse de los monstruos del alcoholismo y las drogas que hace unos años lo tuvieron preso, o ¿había algo más? No, no quiero hacer más conjeturas. Mejor me quedo con el Alexis caballero, con el triple campeón del mundo, con el demoledor en el ring y con la gran persona que era. Descanse en paz, Alexis Argüello.

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