Las severas críticas de los brasileños a la organización empañan la previa del Mundial más esperado, con Argentina, Alemania y España como grandes favoritos

El mayor espectáculo del mundo llegará bajo extrañas circunstancias, una celebración por todo lo alto en el epicentro del fútbol a nivel planetario que de forma inesperada cuenta con el rechazo de una amplia mayoría de los brasileños, amantes del balompié hasta el extremo pero contrarios a la forma en que se ha organizado el Mundial, por el despilfarro, los errores de seguridad y la desigualdad social.

No es lo que se esperaba para un Mundial en Brasil, anfitrión del equipo más laureado de la historia y con la afición más ruidosa y carismática que existe a nivel global, por no hablar del hecho de no ser favoritos esta vez, con un conjunto, el de Felipe Scolari, que llega sin el habitual despliegue de estrellas que presentaron en anteriores campeonatos, con un Neymar Jr. como líder tras un año de mediocridad con el Barcelona.

Pero no deja de ser un Mundial y por eso se espera que con el paso de los días la expectación aumente y comiencen a definirse las alineaciones que saltarán al campo para los primeros partidos y que pueden plantear, de una forma palpable, quién es en realidad el verdadero favorito para llegar a Maracaná.

Dice Pelé, la gran leyenda local, ganador de tres mundiales con la ‘verdeamarela’, que a quien le apuesta de verdad para llevarse el título es a la España de Vicente del Bosque y a la Alemania de Joachim Low, dos conjuntos sólidos y hechos que ya demostraron todo su potencial en Sudáfrica.

España se hizo con el título por primera vez en su historia desplegando un fútbol de toque y control de balón, aunque con escasa pegada a lo largo del campeonato. Ahora llega con el mismo equipo, en esencia, pero con el desgaste de los años en su columna vertebral y un mal año del Barcelona, el equipo que ha sido la base de todos los éxitos de La Roja en la última década.

Xavi Hernández ya no es el que era y Andrés Iniesta no está tan fino como de costumbre, un centro del campo además que se ha visto golpeado por la baja de Thiago Alcántara, el relevo natural de Xavi y que había firmado un gran temporada con el Bayern de Munich. Al final, se ha caído de la lista por una lesión en la rodilla derecha.

Alemania, por su parte, llega con la ambición intacta tras haberse quedado a la puertas de otra final en Sudáfrica. Su fuerte residirá en un gran centro del campo, con jugadores como Messut Ozil, Sami Khedira, Mario Gotze, Marco Reus y Bastian Schweinsteiger para llevar a su equipo hasta un nuevo título, que sería el cuarto.

Entre ellos tratará de inmiscuirse la gran esperanza latinoamericana, la Argentina de Leo Messi, que aspira, ahora sí, a llevarse el gran título que le falta. El astro no llega en un gran momento de juego tras un mal año en Can Barça, aunque la ambición puede mover montañas. Le acompañarán el Kun Aguero, Angel DiMaría, Gonzalo Higuain y Rodrigo Palacio, entre otros, en su aventura por conquistar el tercer título para la albiceleste.

Y habrá que vivir pendientes de México, que se metió de milagro en Brasil y que, de momento, espera llegar a los octavos para seguir soñando. Con Miguel Herrera esperan recuperar el buen juego y las sensaciones perdidas, aunque sabiendo que los antecedentes no invitan al optimismo. Habrá que morir matando en el mayor escaparate del mundo, en una fiesta que ojalá que acabe mejor de lo que ha empezado. EC

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