El delantero mexicano del Manchester United tuvo una mala temporada en la liga inglesa, pero confía en aportar goles con la selección

La temporada para Javier “Chicharito” Hernández fue de pesadilla. David Moyes lo tuvo calentando banca más de lo debido y aunque anotó 9 goles en 12 partidos, nunca se ganó la confianza del hoy ex técnico del Manchester United. El jugador dice estar triste por no haber jugado más minutos pero que, a pesar de todo, siente que ha crecido como jugador y que su condición física ha mejorado.

Con la incógnita de si seguirá vistiendo de rojo después del verano, el tapatío llega a la Copa del Mundo con ese optimismo y fuerza de voluntad que lo caracteriza y que lo ha llevado a jugar en uno de los mejores equipos del mundo.

Cuando le tocó participar en la cancha, Javier demostró mucha velocidad y una gran intuición para buscar huecos entre las defensas, donde su oportunismo en el área chica sigue siendo su punto fuerte, siempre se las arregla para estar en el lugar adecuado en el momento justo.

Vuelven a correr los rumores que colocan al delantero en otros equipos de Inglaterra, Italia, España, Estados Unidos y México, pero mientras tanto toda su concentración está puesta en el Mundial. Llega al ataque tricolor un poco opacado por los locales que hicieron un buen torneo, como Oribe Peralta y Raúl Jiménez, pero el “Chícharo” tiene un aura especial por jugar en la liga inglesa. Los rivales lo tienen a él como referente, como la súper estrella, como el peligroso. El “Piojo” Herrera no lo debería sentar en la banca, y lo sabe.

Hernández está a punto de cumplir 26 años. Está en su punto. Está maduro. Hay que aprovecharlo. Montes, “Gullit”, Gio, Marco Fabián, Brizuela. Los que arman, los que surten, los que alimentan. Hagan lo suyo, despejen el terreno y dénsela al “Chicharito”. El será el imán de los defensas. El abrirá espacios para sus aliados o será el ejecutor de las propuestas.

No, no se debe desperdiciar al mejor jugador de una escuadra que llega con aspiraciones serias de vencer sus propias limitaciones. Para ello necesita el temple, la determinación, la voluntad y los goles de un “Chicharito” Hernández que ya no está verde, está más maduro que nunca. EC

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