La selección de Uruguay encabeza el grupo D con un plantel sólido y experimentado, donde Italia e Inglaterra le pelearán a muerte el primer lugar y el pase a la siguiente ronda

El grupo D pinta como uno de los más parejos del Mundial. Allí quedaron sembradas tres selecciones acostumbradas a llegar lejos y que han saboreado las mieles del triunfo en alguna ocasión: Uruguay, Italia e Inglaterra. La comparsa será Costa Rica. Se antoja una lucha de poder a poder, donde muchos ven a los europeos como serios candidatos a ganar los boletos rumbo a la segunda ronda. Pero con los celestes en la canasta, todo puede pasar.

El cabeza de grupo es Uruguay, un equipo ordenado, aguerrido y letal. Su historia de grandes hazañas y el cuarto lugar conseguido en Sudáfrica hace cuatro años le confieren un enorme respeto al pequeño gigante de Sudamérica. Es de esos equipos que prefieres evitar en momentos decisivos. Zico, la gran estrella de Brasil en la década de los ochenta, lo confirma. “En una final prefiero a Argentina que a Uruguay”, dijo el delantero sobre un posible encuentro con los celestes. Seguro se acuerda del “maracanazo” de 1950, aquella inolvidable final Uruguay le ganó a Brasil, y que llenó de luto a todo un país.

La experiencia en una Copa del Mundo es fundamental para lograr buenos resultados y los de azul y negro la tienen en todas sus líneas. Es prácticamente el mismo cuadro del Mundial pasado, comandados por un Washington Tabárez que ya es un personaje institucional con la selección charrúa.

De todos es bien sabido el orden del equipo uruguayo, de la pierna fuerte y de una voluntad de hierro a toda prueba. Con Muslera en el arco comienza con el pie derecho. El capitán Lugano impone condiciones y liderazgo en la zona baja. La medular del conjunto es fuerte y balanceada. Arriba, en el ataque, la Celeste amedrenta, provoca pánico y respeto con la pareja formada por Luis Suárez, goleador de la Liga Premier y Edinson Cavani, segundo artillero en la liga francesa. Y para rematar, la cuota goleadora de Diego Forlán, quien podría vestir la casaca celeste por última vez, a sus 35 años.

El cuadro charrúa debuta el 14 de junio en el estadio Castelao contra la supuesta víctima del grupo, Costa Rica; luego se traslada a Sao Paulo para medir fuerzas ante los ingleses; y cierra la primera ronda en Natal enfrentando a Italia.

No será pan comido para los uruguayos. Ingleses e italianos son rivales poderosos que se crecen en los mundiales. Si bien en Brasil 2014 no son candidatos a ganar la copa, tienen lo suficiente para instalarse en los cuartos de final. El equipo de la rosa, por su parte, es uno de los granes protagonistas de todos los tiempo, pero suele caerse en momentos cruciales. Y parece que en este torneo dará guerra, pero no les alcanzará para más. De esto puede aprovecharse el cuadro uruguayo para hacerse con uno de los boletos a la segunda etapa.

La Cenicienta del grupo es Costa Rica, una selección que tiene sus propias aspiraciones y que buscará, como el propio Uruguay lo ha hecho, venir de atrás, dar la sorpresa y demostrar que no hay enemigo pequeño. Los ticos jugarán su tercera Copa del Mundo, impulsados por lo hecho en el hegaxonal clasificatorio de su zona, donde quedaron en segundo lugar por detrás de Estados Unidos. El estratega Jorge Luis Pinto ha conseguido moldear a un conjunto disciplinado, con buen toque de balón desde la salida y con un ataque dúctil y relampagueante donde la experiencia de Alvaro Saborío y la flexibilidad de Joel Campbell han dado muchos dolores de cabeza a los defensores contrarios. Hay que ver si es suficiente para vencer a uno de los gigantes que le tocaron en este grupo donde solamente pasan dos, y donde Costa Rica es visto más como carnada que como serio contendiente. EC

SHARE

Más artículos de interes