En medio de protestas, polémicas y muchas ausencias, arrancó el vigésimo Mundial donde el anfitrión, Brasil, tiene la obligación de ganar el título

Con el recuerdo del “maracanazo” fresco en la memoria, Brasil, el pentacampeón del mundo, sabe que tiene que coronarse en casa para borrar aquel amargo descalabro sucedido hace 64 años a manos de un valiente equipo de Uruguay que le echó a perder, a todo un país, una fiesta que ya estaba preparada.

Ha sido un preámbulo complicado. Los escándalos de corrupción que han rodeado a toda la organización del torneo han opacado el brillo de lo que se suponía iba a ser una Copa del Mundo llena de alegría y optimismo. Llegaron las protestas y manifestaciones de carácter social. Las muertes de trabajadores en los estadios de Brasilia, Sao Paulo, Manaos y Cuiabá. Los paros de labores de la policía, de los transportistas. Un caos por donde se le mire. Encima, en la parte deportiva, muchos jugadores estelares quedaron fuera de la justa, unos por lesión y otros por decisiones tácticas, eso dicen. El colmo, algunos de los que sí están llegaron tocados. Este es el caso de Cristiano Ronaldo, de Diego Costa, de Arturo Vidal, de Steven Gerrard. Es el precio que hay que pagar luego de disputar tantos partidos en el año.

Pero ya no hay marcha atrás. El evento comenzó y no queda más que ponerle buena cara. Rescatar lo bueno y olvidarse de las penas. Es la Copa del Mundo. Es una fiesta que se vive cada cuatro años, así que hay que disfrutarla al máximo.

Una vez que ruede el balón hay que hablar de fútbol, de las selecciones participantes, de las estrellas que sí están presentes, de los candidatos al título, de los goles, de las revelaciones, de las confirmaciones.

Hay que ver cómo se desempeña Brasil, el local, el de casa, el de la obligación. “Brasil tiene que ganar el título, porque de lo contrario podríamos ver mayores revueltas de las que hemos visto hasta el día de hoy”, comentó Mauricio Cárdenas, comentarista deportivo de Central Fox.

A pesar de no tener una pléyade de estrellas, los amazónicos son vistos como favoritos por varios expertos. De entrada nadie duda que pase a la segunda ronda como primeros de su grupo. Los ojos estarán atentos a ver si Neymar puede desplegar su máximo potencial.

Argentina es otra de las selecciones candidatas a campeonar. Nada le sabrá mejor a los gauchos que coronarse en casa de sus acérrimos enemigos. Tienen sin duda a la delantera más temible del certamen, con un Lionel Messi que es el imán de las miradas y que buscará encumbrarse como el mejor de todos los tiempos. “La Pulga” tendrá un contrincante personal, un viejo conocido que es como una piedra en el zapato. Cristiano Ronaldo, el portugués es el único que le roba los reflectores al de Rosario. A ver quién brilla más.

Alemania llega a sacar la cara por los europeos. Con una poderosa maquinaria de jugar al fútbol, los teutones llegan en plan grande a Brasil. Su goleador, Miroslav Klose, buscará convertirse en el máximo romperredes de los Mundiales. Está a dos tantos del líder en este rubro, Ronaldo Nazario da Lima.

España defenderá con todo el título conseguido hace cuatro años. Es candidata, aunque algunos opinan que su toque de balón y su posesión del esférico carece de pegada en este Mundial. El grupo donde está la “Furia Roja” es campo minado con Holanda y Chile. Australia es pan comido. Lo que sí es un hecho es de que conforme vayan avanzando, los ibéricos serán más peligrosos.

Luego vienen los de segundo nivel, donde aparecen equipos como Holanda, Uruguay, Portugal, Inglaterra, Italia y Francia. Todos con posibilidades de apersonarse en la final. El resto parecen destinados a la sorpresa, a la hazaña, a la chiripa. Entre ellos, México tiene su propia misión, la de llegar al quinto partido para subir un peldaño y quitarse las cadenas que lo sujetan a la mediocridad. Parece difícil por la situación en la que llegaron al Mundial, por tantos cambios de técnicos y de jugadores a poco tiempo de empezar el Mundial. “El Chicharito” Hernández, su jugador estrella, llega un poco apagado. “Sí se puede”, gritan los mexicanos en momentos de crisis. Vamos a ver.

Chile llega como un recambio interesante, como una propuesta que se le puede indigestar a cualquiera. Los andinos han lucido fuertes en sus partidos de preparación. Uruguay es el hueso duro de roer, el que te puede hacer la travesura en cualquier momento, al que no quieres enfrentar en un duelo decisivo. Colombia tiene un cuadro joven pero talentoso y luchón. Duele la baja de Falcao, pero pueden dar la pelea. “No podemos jugar con diez. Hay jugadores para reemplazarlo”, dijo el astro colombiano Carlos Valderrama sobre la ausencia del “Tigre”.

Será un gusto ver lo que puedan hacer en la cancha selecciones como la de Estados Unidos, cuyos jugadores tienen una mentalidad ganadora en todo momento. Hay que ver lo que traen los equipos africanos, siempre fuertes, altos y veloces. Y los demás, que aunque no pareciera, también están invitados a una fiesta que quiere agarrar ritmo. EC

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