Después de una mala temporada con el Barcelona, el astro argentino tendrá la oportunidad de consagrarse y hacerse con el Mundial de Brasil

No ha sido el mejor año para Messi en su carrera deportiva. De hecho, la mayoría de los analistas coinciden en que ha sido el peor no solo por haberse quedado a las puertas de la Champions y de haber notado un tremendo bajón en el nivel de juego del Barcelona, sino por las sensaciones que ha dejado el argentino durante los últimos meses de la temporada.

En su vida se había tenido que enfrentar a las críticas de los seguidores y a las burlas de aficionados por toda España, acusado de no correr y de haber hecho 1,5 kilómetros más que el portero Juan Manuel Pinto en el partido de los cuartos de final de la Champions frente al Atlético de Madrid.

Lo suyo había sido siempre una historia de gloria, de alabanzas constantes por sus logros increíbles a lo largo de los años, destrozando marcas cada semana y encumbrándose como el mejor jugador del mundo de forma apabullante. Por eso se ha dicho, siempre con cierta malicia y las necesarias dosis de lógica, que lo suyo ha tenido que ver con su ambición de ganar el Mundial, el gran cetro que le falta para ser reconocido como el mejor de todos los tiempos.

Decía Angel Cappa, entrenador argentino que estuvo con Jorge Valdano al frente del Real Madrid, que a “La Pulga” se la ha quitado la pasión por jugar, el hambre de títulos, convertido en un profesional que sigue mejor que los demás, pero sin el instinto asesino de antaño, cuando se quería comer el mundo.

Ahora tendrá dos incentivos mayúsculos para demostrar que es, proablemente, el mejor jugador de balompié que haya existido, emulando la hazaña de Diego Armando Maradona en México y logrando, tras tres intentos, el Mundial y en casa del enemigo.

Llegará además con la ventaja de saber que el Barcelona le ha renovado el contrato, cobrando la friolera de 15 millones de dólares por temporada, siendo el jugador mejor pagado del mundo como quería su padre desde hace mucho tiempo. Hasta ahora Messi había tenido una ficha inferior a la de Ibrahimovic o su compañero actual, el brasileño Neymar, algo que no había sentado del todo bien al astro argentino.

Puede que sea momento de hacer borrón y cuenta nueva y enforcar todas sus ambiciones en el Mundial. A juzgar por su edad, 26 años, este debería ser su gran oportunidad de conquistar el cetro junto al “Kun” Agüero, “El Pipita” Higuaín y compañía, un conjunto a priori superior que el que llevo Argentina a México 86 y que tendrá un grupo fácil para que Messi pueda brillar.

Después los cruces podrían llevarle a verse las caras con Cristiano Ronaldo y Portugal, un enfrentamiento muy complejo. Si logra superar eso, el resto es soñar y seguirse creciendo para poder aspirar al que debe ser su gran sueño.

Pero el equipo argentino tuvo un inicio apretado en el Mundial, ante un equipo de Bosnia Herzegovina que no les permitió tomar las riendas del partido. Pero a pesar de que Messi deambuló como un fantasma durante gran parte del partido, una de esas pinceladas de genio que tiene “La Pulga” fue suficiente para destrabar un empate dándole la victoria y los tres puntos a los gauchos. Messi, otra vez Messi. EC

Compartir

Más artículos de interes