Pese a que gran parte de los focos alumbrarán a los 22 dentro del rectángulo de juego, buena parte del devenir de muchas selecciones dependerá del buen hacer desde sus seleccionadores

“El futbol es de los futbolistas” o “El fútbol es una cuestión de probabilidades”. Dos frases tantas veces repetidas en la historia del deporte rey, y que, probablemente estén cargadas de razón. Bien cierto que nadie más allá del terreno reglamentario será capaz de meter un gol decisivo, pero sí que pueden influir decisivamente en el hecho. El principal, el seleccionador. 32 hombres, cada uno con propuestas distintas, pero todos con el común de intentar sacar el máximo partido posible a sus jugadores:

-Vicente del Bosque. 2 Ligas españolas, 2 Champions League, un Mundial y una Eurocopa o lo que es lo mismo, uno de los entrenadores más laureados de la historia. Para muchos un ‘alineador’, con claro déficit en conceptos tácticos pero con sentido común. Y es que a veces el sentido común es el menos común de los sentidos. Acostumbrado a trabajar con grandes egos y jugadores, se enfrenta al reto de revalidar el título con una España entrada en años y que parece estar en pleno relevo generacional.

-Felipe Scolari. Mucho más “infiel” a los banquillos —ha entrenado en Japón, Inglaterra, Kuwait o Uzbekistán— que Del Bosque, pero al igual que el español, con una Copa Mundial en su palmarés. Campeón con un Brasil de mucho más nivel en 2002, Felipao —como se le conoce— también ha dejado su sello en la selección nacional de Portugal llevándola a una semifinal en la Euro 2004 y otra en el Mundial 2006. Un entrenador de rigor y mucha táctica para la anfitriona.

-Miguel Herrera. El clavo ardiendo mexicano. Metido con calzador tras una espeluznante fase de clasificación, el “Piojo” Herrera, cuyo único logro como entrenador es la victoria en el Clausura con el América, se encuentra ante una Copa del Mundo en un grupo complicado y entre críticas que le tachan de corriente.

-Joachim Low. El fútbol le debe una. Dirigiendo a una de las superfavoritas como Alemania y siendo finalista en la Euro 2008, semifinalista en el Mundial 2010 y repitiendo posición en la Euro 2012, el seleccionador alemán practica un fútbol atractivo pero al que le falta ese plus, o llámenlo suerte, que le dé la victoria en los momentos importantes.

-Louis Van Gaal. Otro con palmarés, triunfador y con estilo. Procedente de esa escuela holandesa de fútbol vistoso y de posesión que instauró Johan Cruyff y su Ajax. Ganador de ligas en España y Alemania y de una Champions League con el Ajax de Amsterdam. Su convocatoria, plagada de jugadores de la liga holandesa y con Van Persie y Robben como estrellas, Holanda llega a la cita de Brasil sin haber perdido ni un solo partido en la calificación.

-Jurgen Klinsmann. Contrastada calidad como futbolista —sino que pregunten en White Hart Lane a la hinchada del Tottenham—, pero no tanta como seleccionador. Sin ningún título reseñable, dirige a unos Estados Unidos encuadradros en el grupo de la muerte, junto a Alemania y Portugal, pero con una cultura futbolera creciente y unas actuaciones en torneos previos que así lo demuestran.

Esta copa mundial también nos permitirá volver a ver a otros de los grandes de los banquillos que decidieron emprender su carrera por países con menos tradición futbolera, como Ottmar Hitzfield en Suiza (2 Champions League), José Pekerman (Colombia) o Alberto Zaccheroni (Japón). Suerte a todos. La ilusión de un buen puñado de países está en sus manos. EC

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