El flamante bicampeón del fútbol mexicano, León, aporta a la Selección Nacional a cuatro jugadores que de seguro serán titulares en la Copa del Mundo

León es una máquina de jugar fútbol. Gracias a una generosa propuesta ofensiva selló hace unos días el bicampeonato en la liga local, a pesar de haberse colado como el último invitado a la liguilla.

De todo el gran conjunto que dirige Gustavo Matosas, cuatro de sus baluartes en el terreno de juego se ganaron a pulso un lugar en la lista de convocados del “Piojo” Herrera para representar a México en el Mundial. Y seguramente serán titulares en el once que salte a la cancha en el debut del Tri ante Camerún.

El más experimentado es Rafael Márquez Alvarez, un veterano que agarró su segundo aire en el equipo del Bajío luego de deambular en la MLS. El michoacano está confirmado para llevar el gafete de capitán.

Una agradable sorpresa para los aficionados aztecas ha sido la aparición del talentoso medio campo leonés, la maquinaria que hizo del equipo esmeralda una aplanadora. El motor del Tri puede depender de estas tres piezas que se conocen con los ojos cerrados.

La contención tiene nombre. Se llama José Juan Vázquez. Le dicen “El Gallito”. Un dínamo incansable en la recuperación del esférico que se multiplica en la zona más poblada del campo. El nacido en Celaya, Guanajuato, puede aportar mucho en esta su primera aparición mundialista.

Los compadres. Los que se entienden sin hablar siquiera. Peña y Montes. Dos que ayudaron al equipo cuerero a subir a la primera división y que han crecido en confianza y en desempeño. Esta mancuerna es como un par de pistones que suben y bajan al mismo ritmo, pero que en cualquier momento se desenganchan para llegar al área rival.

“El Gullit” está llenando un hueco que muchos técnicos del Tri habían buscando por años, ese que no pudieron llenar ni “El Chaco” Giménez, ni Sinha, ni otros naturalizados. Dueño de una técnica envidiable, el tamaulipeco sabe recuperar, conducir y ejecutar con maestría. Por otro lado, “El Chapo” Montes es como una chispa que va por izquierda, por derecha, por el centro, que recibe, que hace paredes, que remata de primera. Un talento enorme condensado en este diminuto jugador que enfila siempre de cara al marco.

México tendrá en el Mundial a cuatro fieras, cuatro campeones que serán parte vital en las aspiraciones de una selección que busca hacer historia. EC

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