Charly y Zeta reflexionan sobre el legado de la banda y el adiós de Gustavo Cerati al calor del estreno de Septimo día, un espectáculo de Cirque Du Soleil

Componer canciones está al alcance de cualquier banda juvenil de garage. Parir himnos como patrimonio de un continente entero, no tanto. Cuando se habla de rock en español aún la referencia es Soda Stereo, aunque la muerte les dejara cojos tras el adiós temprano de su líder, el irrepetible Gustavo Cerati. La prueba está en el espectáculo circense que estos días se instalará en Los Angeles. De forma simbólica y sin entrar en comparaciones imposibles, el prestigioso Cirque Du Soleil los ha puesto a la altura de Michael Jackson, The Beatles y Elvis Presley. Casi nada.

“Séptimo día” es un espectáculo dedicado a la música de Soda Stereo y a su efecto sobre las masas latinoamericanas. Dirigido por Michel Laprise, el hombre que diseñó la gira MDNA para Madonna, la puesta en escena es una combinación de arte circense con la esencia poética de Soda, con el amor que sentía el público por ellos.

Desde el año pasado recorre el continente americano, una forma de mantener viva la llama y contagiar a los que no tuvieron la suerte de disfrutar de su efecto.

Aunque Cerati les duele todavía, Charly Alberti y Zeta Bosio, los otros dos componentes del trío, se han tomado el espectáculo a modo de regreso, de volver a sentir el calor de las masas.

“Esto es más una celebración que un homenaje”, aclara Charly en una conversación telefónica. “No queríamos que no fuera nostálgico, sino volver a vivir emociones como si fuese la primera vez, una celebracion donde a Gustavo, más que extrañarlo, lo disfrutáramos”.

También es una forma de entender mejor la banda y una versión más de lo que llegaron a ser. “Son un poco ambas cosas”, comenta Zeta, el ex batería de la formación. “Es una interpretación de la gente del circo a través de la persona adecuada, que es Michel Laprise. Buscó inspiración en Buenos Aires, en lugares donde éramos habituales, y se metió de lleno en nuestro mundo. Captó cosas del mundo de Soda que están en la obra, la sensibilidad, la poesía, la elegancia, la sutileza”.

Eso sí, Charly aclara que la gente no debe ir con la idea equivocada, “pensando que van a ver un concierto de rock o a un circo tradicional. Es un híbrido. Hay que ir con mucha sensibilidad. Eso sí, la música no para nunca”.

El recuerdo a Cerati tampoco. Sus excesos con el tabaco lo acercaron al final estando de gira en Venezuela en 2010. El porteño de clase media, consumado poeta y representante de una generación espolvoreada por los aires de libertad posteriores a la dictadura de Videla, entró en un limbo descorazonador del que nunca logró salir. Se dejó la vida dos años más tarde al no superar el coma. Tenía 55 años.

“Todavía nos ponemos tristes, pero el tiempo va curando y va haciendo entender”, admite Charly. “Cuando empezamos a trabajar en este espectáculo, hubo momentos de zozobra emocional y no supimos si ibamos a poder con ello por la falta de nuestro hermano y compañero de toda la vida, pero al final nos sirvió de catársis. Lo hicimos como si estuviera Gustavo con nosotros”.

“Séptimo día” desembarcará en el Forum de Inglewood del 3 al 6 de mayo. Los interesados en comprar entradas pueden encontrarlas en este enlace.

@pscarpe

 

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