México arranca el Mundial con un equipo en el que destacan ocho elementos que ganaron la medalla de oro en Londres 2012

La final soñada para México. Juegos Olímpicos de Londres 2012. El emblemático estadio de Wembley como escenario. Brasil era el rival. Los fantasmas de los grandes momentos que terminaban por asustar a los mexicanos se esfumaron o se equivocaron de camiseta. Dos rayos del “Hermoso” Peralta y a cobrar, a levantar la copa, a colgarse la medalla de oro. Un 2-1 en la pizarra a favor de los verdes. Neymar, Marcelo, Hulk y la máquina brasileña a llorar al rincón. Los ratones verdes se convirtieron en leones. México se coronó campeón de los Juegos Olímpicos. Todavía se recuerda.

Ya pasaron casi dos años de aquella gesta. El Mundial brasileño está cada vez más cerca. El dueño de casa se lame los bigotes para lavar la afrenta sufrida en Londres. No olvida. Está al acecho.

Cosas del destino y del sorteo. Brasileños y aztecas chocarán en la primera ronda. Allí estarán ocho de aquellos guerreros mexicanos que dieron la vuelta olímpica, listos para dar la cara con la confianza, el valor y el recuerdo vivo de que se le puede ganar al monstruo, al favorito, al pentacampeón.

La lista de los convocados por el “Piojo” Herrera tiene aroma olímpico. Una combinación justa de experiencia y juventud. José de Jesús Corona, Carlos Salcido, Héctor Herrera, Marco Fabián, Diego Reyes, Oribe Peralta, Giovani dos Santos y Raúl Jiménez. Del otro lado también repiten algunos: Marcelo, Thiago Silva, Oscar, Neymar y Hulk. Se la piensan cobrar. Se la tienen guardada.

Pasando a la lista del Tri olímpico, no había lugar para todos. Los que se bajaron del barco y que tenían alguna esperanza fueron Javier Aquino y Miguel Ponce. La exclusión del lateral del Toluca fue dolorosa. El de Sacramento es pieza fija y garantía en la lateral izquierda del equipo escarlata. Con la verde no había desentonado. Fue cosa de la experiencia. Pesó más el recorrido de Salcido. El de Tigres jugaría su última Copa del Mundo. Un premio a su gran trayectoria. Con 35 años, el defensa de Tigres es dúctil, tiene colmillo y no se arruga. Ponce puede esperar.

Lo de Aquino fue de momentos. El suyo ya pasó. Es de la generación anterior, de los que no se salvaron. El único que podría ocupar su lugar por la banda derecha es el “Conejito” Brizuela o tal vez Gio dos Santos enfilando hacia adentro. Lo cierto es que el esquema del “Piojo” es diferente a lo que Aquino puede dar.

El que no es olímpico pero que debería haberlo sido es Alan Pulido. Fue el goleador del Tri en la etapa previa a los juegos de Londres. Lamentablemente lo cepillaron. Hoy le restituyen el daño llamándolo para ser parte de los elegidos. Se lo merece. El tamaulipeco ha crecido como futbolista. Ha demostrado tener los tamaños para pelearle un puesto a Peralta, a Jiménez y al mismo “Chicharito” Hernández.

El que levantó un poco de polvo fue Marco Fabián. Su llegada a Cruz Azul le dio nueva vida y la oportunidad de ser considerado por Herrera. Poco pudo hacer en los juegos amistosos de la selección, pero su desempeño en la liga local le llenó el ojo a Herrera. Hay talento de sobra. Necesita constancia y levantar la mano. Le hace daño esconderse y pasar desapercibido. Con el Tri puede ser el as bajo la manga. El diferente. El de la genialidad. No tanto como uno de los grandes magos del mundo, pero suficiente para sacar agua del pozo en momentos de sequía futbolística.

Así se perfila el Tri olímpico rumbo al Mundial. Esperanza dorada vestida de verde. No será lo mismo que lo ocurrido en Londres. No hay final de por medio en su duelo contra Brasil. Pero hay buenas razones para pensar en la hazaña. Ocho mexicanos pueden dar fe y testimonio de que sí se puede. EC

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