El mercado está repleto de los llamados “productos milagro”, algunos de los cuales pueden ser peligrosos para la salud

Los anuncios en radio, televisión y otros medios de comunicación promoviendo productos naturales y medicinales, así como suplementos dietéticos, abundan. Esto sucede porque simplemente hay muchas personas que los consumen, ya sea por su bajo precio o por los beneficios que ofrecen, algunos de ellos exageradamente positivos.

Si compra productos importados que se comercializan como “suplementos dietéticos” y productos medicinales de venta sin receta médica en tiendas étnicas o internacionales, mercados de pulgas, tianguis o bazares o en el Internet, tenga cuidado.

Según Cariny Nunez, M.P.H., asesora en salud pública de la Oficina de Salud de las Minorías en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), los estafadores con frecuencia dirigen la publicidad a las personas que prefieren comprar en lugares no tradicionales, especialmente a quienes tienen un dominio limitado del inglés y poco acceso a información y servicios de atención médica.

“Estos estafadores saben que los grupos étnicos que no pueden hablar o leer inglés bien, o que tienen ciertas creencias culturales, pueden ser presas fáciles”, comenta Nunez. Por ejemplo, los nativos americanos, los latinos, asiáticos y africanos pueden tener una larga tradición de recurrir a remedios herbolarios o etiquetados también como “naturales”. Muchos publicistas colocan la palabra “natural” en algún lugar en el paquete de un producto, a sabiendas que esto inspira confianza en ciertos grupos.

“Natural” no significa “seguro”

Pero solo porque un producto afirme ser natural no significa que necesariamente sea seguro, dice Gary Coody, R. Ph., Coordinador Nacional del Fraude a la Salud de la FDA. Del mismo modo, solo porque un producto afirme ser natural no significa que esté libre de ingredientes de fármacos ocultos.

Más aún, estos productos también pueden estar contaminados o contener productos químicos o ingredientes farmacológicos potencialmente dañinos que no están enlistados en la etiqueta.

Y simplemente porque un ingrediente esté incluido en un medicamento aprobado por la FDA no significa que sea seguro en las dosificaciones o cantidades utilizadas en estos productos no recetados, según Coody. Más aún, los estafadores buscan a las poblaciones étnicas que tienen sobrepeso y serios padecimientos como cáncer, VIH/SIDA, diabetes o enfermedades cardíacas. Se dirigen a los consumidores que buscan soluciones fáciles — y en ocasiones menos costosas — a problemas difíciles. El consumo de estos productos podría demorar el tratamiento de enfermedades graves.

Por otro lado, los productos que afirman “Hecho en los EE. UU.” puede que no sean hechos aquí. Los consumidores en ocasiones ven esta afirmación como una garantía de seguridad, dice Coody, pero cualquier estafador puede poner esto en la etiqueta y los compradores no se darán cuenta.

En realidad, la ley no exige que las compañías que fabrican suplementos dietéticos obtengan aprobación de la FDA antes de comercializar sus productos.

“Recuerde, los suplementos dietéticos no son medicamentos”, dice Coody. “No son sustitutos de los medicamentos que receta un profesional de la salud. Y usted debe avisarle a su proveedor de atención médica qué suplementos está tomando, porque pueden interactuar de manera dañina con sus medicamentos recetados o evitar que un medicamento recetado sea efectivo”.

Cómo saber si un producto es fraudulento

Tenga cuidado con estas afirmaciones:

• Un producto que lo cura todo. Sospeche de los productos que afirman curar un amplio rango de enfermedades.

• Testimonio personales. Las historias de éxito como “Me curó la diabetes” o “Mis tumores desaparecieron” son fáciles de inventar y no remplazan la evidencia científica.

• Soluciones rápidas. Pocas enfermedades o padecimientos pueden tratarse rápidamente, incluso con productos legítimos. Tenga cuidado con las promesas que dicen “pierda 30 libras en 30 días” o “elimina el cáncer de piel en días”.

• “Completamente natural”. Algunas plantas que se encuentran en la naturaleza pueden matar si son consumidas. Además, la FDA ha encontrado productos que se promocionan como “completamente naturales” que contienen dosis ocultas y peligrosamente altas de ingredientes farmacológicos que se venden en medicamentos bajo receta médica.

• Cura milagrosa. Sus alarmas se deben de prender cuando vea esta afirmación u otras como que es un “nuevo descubrimiento” o una “innovación científica”. Si fuera una cura real para una enfermedad grave estaría en todos los medios de comunicación y los médicos la recetarían — no escondida en avisos gráficos, infomerciales de televisión o sitios de Internet.

• Aprobado por la FDA. Los suplementos dietéticos nacionales o importados no están aprobados por la FDA.

Por último, si está tentado a comprar un producto no aprobado o uno con afirmaciones cuestionables, primero consulte con su médico u otro profesional de la salud. También puede consultar el sitio web de la FDA para ver si la agencia ya ha tomado algún acción legal contra el producto. EC 

Con información de PR Newswire

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