La nación sudamericana ha puesto en marcha una campaña para promocionar sus virtudes en el tema culinario y de turismo en 2020

Hay pocas formas mejores de vender un país que a través de su abanico culinario. Los monumentos imponen y enriquecen, las playas estimulan y relajan, pero si la pata de la gastronomía cojea es difícil que la experiencia de viajar al exterior resulte del todo grata. Ecuador lo tiene claro y desde hace dos años las misiones diplomáticas del país sudamericano se han dado a la tarea de promover sus productos y comida. Los Angeles no ha sido menos.

De la mano de su nueva cónsul, Ivonne Guzmán Vera, una de las tareas de la oficina angelina será promover la riqueza en el aspecto culinario que tiene que ofrecer la nación de las humitas y los bananos, una iniciativa de la Oficina de Comercio que pretende impulsar las cifras de turismo para 2020. Los datos más recientes indican que en 2018 entraron al Ecuador 1,4 millones de visitantes extranjeros que dejaron 1.878 millones de dólares para las arcas del país.

La cifra, que equivale al 2,8% del PIB, es aún baja en comparación con otros países como México, donde el turismo supone el 17,2% de la economía nacional. Por eso iniciativas como esta pueden resultar importantes para exponer Ecuador aún más de cara a futuros visitantes, de acuerdo a Guzmán.

Fritada.

“La idea de esta campaña es mostrarle a la comunidad californiana la riqueza de la gastronomía ecuatoriana”, explica la cónsul desde el restaurante El Caserío, el mejor exponente en Los Angeles de la comida del país andino. “Contamos con muchas comidas regionales, desde la sierra hasta la costa, un país lleno de contrastes también en el ámbito culinario”.

Guzmán asegura que aunque no tiene la fama de Perú en el aspecto culinario, la calidad de los productos les avala y cree que “es cuestión de tiempo” que se dé a conocer más la variedad de los platillos de su país, opciones como la fanesca, que se come en Semana Santa, el encebollado, que nunca falta en los desayunos costeños, o el cuy asado, de lo más típico de la sierra.

También se puede degustar la fritada, plato típico en cualquier región del país; el hornado, donde el cerdo es protagonista; el locro de papa, tradicional de la sierra; o el encocado, receta tradicional de Esmeraldas.

Fanesca.

“Es imposible quedarse con un solo plato”, indica Guzmán. “Tienes para todos los gustos”, haciendo referencia además a productos de una calidad superior como el atún, el banano o el camarón, estrellas en materia de exportación para Ecuador.

Además de la comida tradicional, la diplomática ecuatoriana hace referencia a las innovaciones gastronómicas que están sucediendo en su país. “En Quito hay buenas escuelas gastronómicas y eso está ayudando mucho a promover el mensaje de nuestra comida. También, el hecho de que algunos chefs están volviendo del extranjero para abrir sus restaurantes. Creo que es un momento emocionante para visitar Ecuador”. EC