Fundada en 1776 por el padre Fray Junípero Serra, la misión de San Juan Caspitrano es la única que tuvo el honor —o la desgracia— de ser inaugurada en dos ocasiones, después de que un ataque indio obligase al padre anterior, Fermín Lasuén, a echar el cierre y volverse a San Diego.

Su iglesia, la más antigua de California, dio paso a la construcción de una ciudad que hoy en día cuenta con 33,000 habitantes, una comunidad dividida entre varias poderosas empresas con sede en la zona y el turismo, una de las fuentes principales de ingresos.

Todo gira en torno a la misión, el primer punto obligado de visita. Sus dos cúpulas anaranjadas preceden a la misión en sí, el lugar de recogimiento de los franciscanos en su época, allá por el siglo XVIII. Al fondo del todo se esconde lo que queda de la capilla Serra, el edificio más antiguo de California y el primer viñedo conocido del estado.

Suele hacer calor del duro, por lo que se agradece la cercanía de tiendas y restaurantes para dar un paseo.  Llegado el momento de hacer la elección, hay muchos y buenos comederos, aunque quizá Sarducci’s tenga una posición privilegiada frente a otros.

Situado justo frente a las vías del tren y con una fabulosa terraza al aire libre, es un lugar perfecto para tomarse una cerveza y dejar pasar el tiempo, comerse una pasta o una ensalada césar con salmón.

Está también junto a uno de los secretos mejor guardados de San Juan Caspitrano, una curiosa granja de animales, perfecta para que los niños —si es que la cosa es en familia—, monten a caballo, jueguen con las avestruces o den de comer a la cabras. Muy pintoresco.

Y después está la playa, unos kilómetros más adelante bajando por la autopista número 5, una muy buena oportunidad para cenar en el puerto y para disfrutar de la vista de los barcos.

Una buena opción para eso es el Jon’s Fish Market de Dana Point, uno de los mejores sitios de tacos de pescado del Condado de Orange, además de ser un restaurante para una comida informal, con el clásico fish & chips en el menú.

Puede ser un plan para pasar un día o quizá quedarse todo el fin de semana para completar otras actividades como montar a caballo, irse de tiendas por los centros comerciales del lugar o quedarse a escuchar la misa del domingo en la misión, toda una experiencia para los religiosos.

Las alternativas son muchas en un pueblo que solo a veces, parece anclado en su más esplendoroso pasado.

 

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