A pesar de caer en la final del Mundial Sub 17 ante Nigeria, los aztecas demostraron que sus dos títulos anteriores no han sido obra de la casualidad

Mexico Nigeria

Pepe Penales. Los Angeles | 8 Noviembre 2013

 Dolor. Rabia. Impotencia. Lágrimas. Signos inequívocos de la derrota. El rey cayó en Abu Dabi. El Tri cedió la corona a un equipo de Nigeria más hecho, más canchero, más fuerte y más veloz.

Los chicos del “Potro” Gutiérrez se vieron superados en su intento de refrendar el título conseguido hace dos años en casa. Pero hay mucho de rescatable del tropiezo ante los africanos. Se ganó en carácter, en confianza, en orgullo y en experiencia. Hoy México no es sorpresa, no es promesa. Es realidad, es potencia, es trabajo bien hecho.

A diferencia de la selección mayor, que no da pie con bola, las divisiones inferiores han tenido el apoyo y el seguimiento necesarios para destacar. Se han creado torneos internos de 15, 17 y 20 años. Los visores nacionales han tenido esas oportunidades para ver jugadores que alimenten a las selecciones de esas categorías. La continuidad en la dirección técnica también ha sido preponderante. Primero fue Chucho Ramírez al frente del combinado el que conquistó la corona en el 2005. Luego llegó Raúl Gutiérrez, que ahora presume un título (2011) y un subcampeonato.

Los frutos de un trabajo serio se notan. A esta edad los chavos no adoptan poses de diva, no están aburguesados como suele suceder con muchos que militan en primera división. En el equipo subcampeón no hay individuos superlativos, sino un bloque, un conjunto, un grupo donde todos se conjugan en pos de un objetivo.

Se anticipa desde ya que este equipo dará de qué hablar cuando les toque disputar el Mundial Sub 20 y de que el contingente que viene detrás, será otra vez considerado el enemigo a vencer dentro de dos años.

Pero si se quiere ver esa potencia a nivel mayor hace falta que los equipos de primera le den más oportunidades a sus canteranos y reducir el número de extranjeros en sus filas.

Es cierto, México fue goleado por Nigeria, pero nada se les puede reprochar a estos chicos que demostraron entereza y carácter para dejar en el camino a gigantes como Italia, Brasil y Argentina. México no es casualidad, no es hazaña. Hoy, México es una potencia.

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