El Obamacare ha tenido que sortear grandes obstáculos para conseguir asegurar al mayor número de personas, antes del 31 de marzo de 2014

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Fran de León | 31 de octubre de 2013

El 23 de marzo de 2010 el presidente de los Estados Unidos Barack Obama promulgó, con carácter de ley, un programa de reforma de salud que recibió el nombre de Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (Patient Protection and Affordable Care Act), bajo la cual la mayoría de las personas deberían contar con cobertura de salud, o de lo contrario ser multados.

El objetivo de esta nueva ley es asegurar al mayor número de estadounidenses y que de esta forma, aquellas personas saludables que compren un seguro compensen, a través de lo que paguen a las compañías aseguradores, los costos que conlleva asegurar a adultos mayores y a personas enfermas.

De acuerdo a Covered California, la cobertura de salud puede incluir un seguro otorgado por el empleador, adquirido por la propia persona o a través de programas del Gobierno como Medicare o Medi-Cal.

Algunos grupos de personas estarán exentos de este requisito, o de pagar una multa, por ejemplo aquellos que tengan que pagar más del 8 por ciento de sus ingresos por un seguro médico, las personas con ingresos por debajo del mínimo requerido para declarar impuestos ($9,750 para una persona soltera y $27,100 para una pareja casada con dos hijos) y los inmigrantes indocumentados.

Existen cuatro niveles básicos de cobertura: Platino, Oro, Plata y Bronce. Gracias a esta medida se facilitará la comparación de planes de la misma categoría o de diferentes categorías. Si una persona paga por su seguro de salud, podría recibir ayuda financiera, como por ejemplo créditos tributarios, los que podrán reducir sus costos.

Desde su propuesta, la medida fue fuertemente criticada por la bancada republicana alegando que una reforma sanitaria de esa magnitud arruinaría el actual sistema de salud y provocaría que la nación llegara a la bancarrota debido a los altos costos para el gobierno.

La iniciativa llegó el Congreso, donde luego de un intenso y caldeado debate se decantó a favor de la Administración de Obama, incluso consiguiendo en el 2012 que la Suprema Corte declarara la legislación como constitucional. Después, el desacuerdo se trasladó al tema del presupuesto gubernamental, lo que ocasionó el cierre parcial de los servicios del gobierno federal por unos días, una medida que la oficina de Obama consideró como una consecuencia influenciada por la parte más conservadora del partido republicano que antes se había manifestado en contra de la ley de salud.

El costo de dar cobertura a los estadounidenses tiene muchas aristas todavía, las cuales se están puliendo a marchas forzadas pero con el riesgo de que las chispas que surgen pudieran ocasionar mayores gastos o mayores desacuerdos en las altas esferas del gobierno. Por el momento el Obamacare avanza, un poco a trompicones, pero ya está en camino.

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