Conozca las unidades que debe utilizar para enfriar más, gastar menos y ayudar al medioambiente

Redacción EC | 24 de mayo de 2013

De acuerdo al Consejo Norteamericano Para Una Economía de Energía Eficiente (ACEEE), el consumo de energía de unidades de aire acondicionado doméstico alcanzan más de ocho por ciento de toda la electricidad producida en EEUU, con un costo a los propietarios de 15 mil millones de dólares anuales. Aparte del costo económico, toda esta refrigeración lleva a emisiones anuales de aproximadamente 195 millones de toneladas de dióxido de carbono (o dos toneladas anuales por cada casa con aire acondicionado).

Pero es una realidad que muchos de nosotros necesitamos un poco de aire acondicionado para aguantar el rigor del verano. Si el aire acondicionado es una necesidad, comprar el modelo más eficiente es la mejor manera de ahorrar dinero y contaminar menos. Afortunadamente, una nueva generación de acondicionadores para habitaciones y centrales significa que el actualizar probablemente pague por sí mismo en ahorros de energía dentro de sólo unos años.

Según el Departamento de Energía de EEUU, estándares nacionales de aparatos electrodomésticos requieren que los acondicionadores de aire de cuartos tengan un EER (Relación de Energía-Eficiencia) de 8,0 a 9,8 o más, dependiendo de tipo y capacidad. Las unidades con una calificación de EER de 10 o más se califican típicamente para la etiqueta ESTRELLA de ENERGIA del gobierno federal, que aparece en aparatos especialmente eficientes.

En cuanto a si las unidades de habitación o aire acondicionado central tienen más sentido, esto depende. Las unidades de habitación serán suficientes para inquilinos o los que sólo deben mantener algunos cuartos frescos a la vez. Mientras tanto, el aire acondicionado central es más eficiente en general para mantener fresca una casa entera, y también hará un mejor trabajo reduciendo la humedad de la casa que inclusive varias unidades individuales de cuarto –y ahorrará más dinero más rápido en recibos de electricidad–.

Estas son otras formas de mantener el aire interior fresco sin aire acondicionado: mejorando el aislamiento, sellando brechas de aire, deshaciéndose de aparatos y bombillas viejas que exhalan mucho calor, operando ventiladores, utilizando colores más “fríos” (claros) en el techado exterior y la pintura, etc. Los que viven en climas especialmente cálidos también pueden considerar instalar un enfriador de pantano (que refresca el aire exterior corriéndolo sobre agua fría) como una alternativa más barata al aire acondicionado. EC

Información cortesía de Earth Talk (Diálogo Ecológico)

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