Redacción EC | 22 de septiembre de 2011

 

Como padres, tenemos la obligación de asegurar que nuestros hijos tengan todas las oportunidades posibles en su vida, pase lo que pase. Para ello es fundamental, por un lado, incluir su educación como objetivo financiero a largo plazo, y por otro lado, cubrir posibles contingencias catastróficas, que pudieran presentarse, mediante pólizas de seguros. Un seguro de vida puede ser la solución.

 

Su educación

Ahorrar para la educación nuestro hijo es invertir en su futuro, asegurarlo. Existen en el mercado productos financieros diseñados especialmente para este fin.

 

Un plan de ahorro-estudios es un mecanismo para constituir a largo plazo, mediante aportaciones periódicas de pequeña cuantía, un capital cuya finalidad va asociada a las necesidades de educación, formación o primer negocio de los hijos. No solo se necesitan útiles escolares para asegurar un ciclo escolar exitoso, sino tener en cuenta un seguro para solventar los gastos de la educación de nuestros hijos en dado caso que lleguemos a faltar.

 

No obstante, tanto para la modalidad de depósito como para la de fondo de inversión se suele contratar un seguro opcional, de forma que los hijos cobren un capital adicional a la cantidad acumulada en caso de fallecer el padre o la madre. De este modo se aseguran la posibilidad de seguir estudiando.

 

Las tres fórmulas tienen como soporte una libreta de ahorro estudios en la que se realizan aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales o anuales). Suelen completarse con una consultoría gratis de orientación profesional. Por supuesto, cualquier producto o combinación de productos de ahorro-inversión a largo plazo puede servir para este fin.

 

Su fondo de emergencia debe cubrir los gastos imprevistos que pueden surgir en el día a día, como reparaciones en su hogar o coche. También sirve para tener un colchón de seguridad en caso de una pérdida temporal de ingresos. Sin embargo, para proteger a su familia contra sucesos más trascendentales como la muerte o incapacidad de usted o de su pareja, normalmente hace falta contratar un seguro.

 

Un seguro de vida protege a su hijo en caso de fallecimiento de ambos padres, pero también cubre a su pareja contra la carga financiera de tener que criar a un hijo por sí sola.

 

Si ya tiene un seguro de vida, debe revisar las coberturas en anticipación de sus nuevas responsabilidades. Si sólo está asegurado usted o su pareja, consideren la necesidad de asegurar a los dos.

 

Si cualquiera de los dos falleciera o quedara incapacitado, el otro, aunque tuviera ingresos, tendría que hacer frente a gastos adicionales para poder cuidar debidamente de su hijo y salir adelante. EC

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