Después de un otoño en el que los precios se habían estabilizado, el pasado enero se produjo un incremento notable, algo que no se veía desde hacía una década

Siempre siguiendo el índice de S&P/Case-Shiller, el precio de la vivienda subió alrededor de un 0.6 por ciento el pasado enero, cifra que contrasta con el descenso del 0.1 que se había producido en diciembre.

Y no solo esto, sino que si tenemos en cuenta datos estacionales, el incremento del que hablamos es de casi un 2 por ciento, el más alto de las 20 ciudades estadounidenses que participaban en el estudio. Y no parece ningún espejismo. La precisión de este índice es sabidamente alta, ya que siempre estudia similares propiedades.

Al igual que tampoco parece un espejismo el crecimiento o recuperación –cada uno que lo denomine como considere oportuno– del mercado inmobiliario en San Diego, al menos si consideramos la perspectiva del vendedor, ya que la venta de casas ha crecido un 19.4 por ciento respecto a enero de 2013.

Es ahora cuando surgen varias preguntas, ¿Estaremos viviendo una nueva burbuja inmobiliaria? ¿Hemos entrado en un círculo vicioso del que, aunque pensábamos que habíamos dejado atrás, no hemos salido? Para los expertos, la respuesta es “no”, y su razón, evidente.

Pese que a la tasa de desempleo en la ciudad sureña ha descendido hasta el 7 por ciento, los salarios no se han visto incrementados acordes a la inflación, es decir, no son tantos como solían ser una década atrás los que se pueden permitir una vivienda. Una casa se ha convertido en un bien de lujo, no en un bien de inversión.

Además, otro freno a la compra alocada es el aumento de intereses en las hipotecas, los cuáles se han visto aumentados hasta el 4.32 por ciento por el 3.54 del 2013. Noticias positivas para los que temen otra burbuja. Pero cuidado, se prevé que los precios sigan subiendo de forma constante. EC

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