Pablo Scarpellini. Los Angeles | 7 de octubre de 2011

Lo que empezó en “un hueco en la pared” es hoy un negocio de pasteles artesanales de diseño y ‘cupcakes’ que se ha triplicado en tan sólo seis años. Todo a base de jornadas interminables de trabajo y de ir poco a poco, de local en local hasta encontrar el lugar perfecto y un equipo de pasteleros y empleados que han ayudado a que Sweet Design florezca.

 

“La verdad es que todo esto ha excedido nuestras expectativas”, confiesa Joeleen Medina, sentada junto a su marido y socio en el negocio, Miguel Medina. Los dos tenían antecedentes en el mundo de la gastronomía, la escuela Le Cordon Blue de Pasadena en el caso de ella, y después de conocerse a través de internet —Joeleen puso un anuncio en Craigslist— comenzaron su andadura, con un local diminuto en Canoga Park, un proyecto con aspiraciones de cafetería modesta pero en el que Medina comenzó a fraguar su plan de entrar en el mercado de los pasteles, su verdadera pasión.

 

Hoy, desde un agradable y amplio espacio en el corazón de Granada Hills, al norte del Valle de San Fernando, muestra orgullosa un catálogo de la cantidad de diseños que han visto la luz en su cocina, auténticos ornamentos de imaginación y empeño. Claro que no son baratos ni Medina pretende que lo sean, ya que lo suyo cuesta por la calidad de los ingredientes y la cantidad de tiempo que invierte en cada pastel.

 

Algunas han sido para más de 100 invitados en el segmento que más les ocupa, celebraciones como bodas, bautizos, comuniones y cumpleaños, entre otras cosas. “Hemos hecho de todo”, admite Miguel, un mexicano de Ciudad de México que emigró a Estados Unidos cuando tenía 21 años. “Convertimos los sueños de la gente en un pastel”.

 

Miguel Medina cuenta que dio muchas vueltas hasta trabajar de tiempo completo en el negocio familiar. “De hecho, solo hace unas semanas que dejé lo último que estaba haciendo”. Antes de dedicarse en cuerpo y alma a Sweet Design, este emprendedor fue chef en varios restaurantes además de otros empleos ocasionales.  

 

Ahora, el empeño de esta pareja con una hija de dos años, es hacer crecer la empresa aún más y mantener el nivel de satisfacción de sus clientes. “La mayoría vuelve y hay algunos que regresan a la tienda cada mes para ver qué nuevas cosas nos hemos inventado”, dice Joeleen.

 

Indica que los suyos son sabores auténticos y está convencida de que nadie más los hace como ellos. En su menú tiene cosas como pastel de chocolate Abuelita de México, dulce de leche y un relleno de pastel de manzana, encargados desde todas las puntas de California. “Hemos servido a gente en Catalina Island, Santa Bárbara, Pasadena. A donde nos pidan, vamos”, explica Miguel.

 

Y aunque a Joeleen le gusta hablar más de creatividad que de finanzas, explica que pese a que abrieron en Granada Hills en 2008, en plena recesión, nunca han tenido problemas para crecer a un ritmo tremendo. “Hemos crecido el doble en éxito cada año. No sé en cuestiones de números, pero yo lo mido en la cantidad de pasteles que vendemos, unos 25 cada fin de semana, en el espacio que teníamos cuando empezamos y el que tenemos ahora, y en la cantidad de empleados, 15 en total”.

 

Es sin duda, una historia inspiradora en momentos económicos difíciles. EC

 

A Sweet Design: 17801 Chastworth St., Granada Hills, CA 91344. Web: www.asweetdesign.info

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