Si su madre o su padre han sido despedidos de su empleo, ha llegado el momento en que la crisis económica ha entrado por la puerta de su casa. En cualquier familia, el despido puede resultar una experiencia nociva para los nervios. Como habrá tantas preguntas que hacerse, como miembro del núcleo familiar usted debe formularse qué puede hacer para ayudar.

Las familias unidas en esa situación pueden capear mejor cualquier temporal, ya sea un problema financiero o cualquier otra dificultad que enfrenten. Juntos, mediante un sano intercambio de opiniones, podrán encontrar ideas conjuntas para afrontar mejor el conflicto.

1. El despido implicará un cambio sustancial en los gastos. En dependencia de la cantidad de factores, incluyendo la cifra de ahorros o fondos “de emergencia”, el desempleo dará como resultado menos gastos. Habrá que contar hasta el más mínimo centavo, y mamá y papá buscarán formas de reducirlos. Algunos de los lujos a los que estaban acostumbrados tendrán que eliminarse definitivamente, como televisión por cable, planes de teléfonos celulares, o vacaciones. Habrá que hacer sacrificios con respecto a las asignaciones financieras para comprar ropa o realizar actividades extracurriculares, si las mismas constituyen una porción considerable del presupuesto.

2. Los padres pudieran estar sujetos a grandes presiones. Con el peso de la responsabilidad sobre sus hombres, sus padres podrían estresarse considerablemente, y pensando en las mejores opciones para la familia. Aunque no se lo propongan, podrían parecer enojados o ausentes cuando se les habla. Tenga en cuenta que esto probablemente no tenga nada que ver con usted, sino con la presión de buscar empleo y garantizar que se sigan pagando las cuentas. Si usted da el ejemplo con una actitud positiva, podría inspirar a sus padres para que también piensen positivamente.

3. Considere un diálogo con sus hermanos menores. Cada miembro de la familia podría sentir el impacto del despido. Sin embargo, los padres confrontan mayores dificultades en expresarle sus sentimientos a un hijo pequeño. Tome la iniciativa y converse con su hermano o hermana en edad preescolar acerca de la situación. Pero asegúrese de que el diálogo sea apropiado para su edad. Todo lo que deben saber es que Mamá o Papá no están trabajando, pero que su seguridad no se afectará, y que se les seguirá queriendo.

4. Piense en otras maneras de ayudar. ¿Tiene la edad suficiente para realizar un trabajo a jornada parcial para contribuir al sustento familiar? ¿Puede hablar con sus compañeros de clase para ver si sus padres tienen alguna oportunidad de trabajo para los suyos? ¿Tiene en mente algunas técnicas de ahorrar, como transporte colectivo, duchas más breves, utilización de cupones de descuento, etc., que puedan ayudar a la familia?

5. No es malo enojarse. La idea de ser un hijo que espera atención, y el conflicto que provoca un despido en la familia, pueden despertar irritación. E incluso se puede pensar hasta en por qué escogió a sus padres con respecto a otros, y culparlos por el infortunio de la familia. Todos estos sentimientos están justificados. Sin embargo, dejar que nos controle el enojo no ayudará en nada a la familia. Hable con sus padres acerca de estos sentimientos, y saber que ellos también podrían estar sintiendo lo mismo, puede ayudar a que todos logren una resolución emocional.

6. Saber que no están solos. Hay miles de miles de familias pasando por su misma situación actual. Otros chicos están buscando respuestas y sintiendo las mismas emociones. Para ventilar un poco esa presión, se puede visitar la Internet y narrar en un blog sus experiencias, o visitar un chat room para intercambiar impresiones acerca de sus preocupaciones financieras, lo cual podría ser una fuente para conocer algunos consejos que puedan ayudar a su familia.

articulos.elclasificado.com 

Compartir

Más artículos de interes