• Saber cuándo jugar y cuándo retirarse. El “enamoramiento” de unas acciones de bajo rendimiento es un error que muchos cometen. Es buena idea darle la oportunidad a una acción, y no subestimar su valor potencial, pero en el caso de una que desciende consistentemente, no deben mediar lealtad ni el deseo de mantenerla y recuperar su dinero. Ese método podría serle extremadamente costoso. Mejor deshágase de ella.
  • Ser flexible.  Muchos inversionistas crean reglas personales que obedecen fielmente para ser disciplinados y no caer en grandes pérdidas. Por ejemplo, pudiera decir que una vez que la acción le ha permitido ganar “X” cantidad de dinero, debe venderla independientemente de su potencial de ingresos mucho mayores. En tales instancias, esa regla podría costarle bastante caro. Si bien es vital la disciplina, debido a la naturaleza riesgosa de las inversiones, también es clave no ser demasiado rígido y dejar que las cosas sigan su curso debido.
  • No hay nada seguro. Casi todo inversionista recibe un “consejo” a través de un amigo, compañero de trabajo o familiar. Este tipo de sugerencias, conocidas con frecuencia como “lo seguro” pueden resultar todo lo contrario; muchos han perdido cuantiosas sumas dando crédito a esos consejos. La inversión no es una cuestión de hacerse rico rápidamente, sino un proceso que favorece a los inversionistas informados y pacientes que valoran las cosas a largo plazo.
  • Piense siempre en términos de largo plazo. Los inversionistas exitosos se dan cuenta de que el propósito de la inversión no es ganar dinero el mes próximo, sino obtenerlo a largo plazo, como ocurre con las cuentas de ahorro para jubilación. Particularmente para los principiantes, la adopción de un punto a largo plazo contribuirá a crear una base sólida para su carrera de inversionista. Siempre es tentador hacer el intento de ganar dinero rápidamente, con un método de “llegar y agarrar”. Sin embargo, el corretaje bursátil requiere conocimientos con los cuales la mayoría de los inversionistas novatos no cuentan, además se debe contar con recursos significativos y tiempo suficiente para dedicarle a las operaciones.
  • Recuperarse de las pérdidas. El mercado no estará nunca totalmente libre de volatilidad. Si invertir fuera así de fácil, todos fuéramos millonarios. Tenga en cuenta la fluctuación de las acciones, y que siempre reportará alguna pérdida. Si dicha pérdida es cuantiosa, entonces es hora de vender las acciones. Si por el contrario, la pérdida puede catalogarse como “normal”, no le inquietará demasiado si las acciones pierden valor en determinado momento.

Información por Contexto Latino

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