Les quiero compartir mi experiencia como nueva propietaria de vivienda. A pesar de llevar años asistiendo decenas de personas en su proceso de compra y venta de propiedad, nunca me había detenido a pensar en esos cuarenta y cinco días previos a recibir las llaves de tu nueva casa, conocidos como “escrow”.

Por meses estuve buscando una propiedad que tuviera todos mis requerimientos. Debía además estar a un precio por debajo del mercado para que me significara un ahorro en la compra. Conociendo el letárgico proceso de una venta corta o de una propiedad del banco, uno de mis requerimientos era también que la venta fuera regular, sin intervención de negociadores, ni entidades financieras, ni aprobaciones de prestamistas.

¡La encontré!
Se me hizo el milagro, y el día menos esperado encontré la propiedad que llenaba todos mis requisitos. De repente, me ví co-rriendo a la oficina y haciendo mi propio contrato para presentar inmediatamente la oferta a los vendedores y su agente. Luego de muchos ires y venires llegamos a un acuerdo y aceptaron mis términos y yo los de ellos. Fue allí cuando empezó el proceso llamado “escrow”, donde una compañía de terceros toma el contrato aprobado por el vendedor y en este caso por mí –la com-pradora– y se encarga de investigar que todo este bajo las regulaciones de California.

En diez días debía realizar todas las inspecciones requeridas hasta quedar satisfecha de que mi nueva casa no necesitaría altos costos en reparaciones. En total necesité un inspector general, un inspector de chimenea, un plomero, un electricista, un especia-lista en aire acondicionado y calefacción y un inspector de termitas.

Terminado el proceso de inspecciones quedé solo en espera de mi préstamo. Pero luego de tres semanas, finalmente me dieron la buena noticia de que estaba aprobado. Para esto enviaron un especialista en avalúos y verificaron toda mi información de in-gresos una y otra… y otra… y otra vez, hasta que el banco tuvo la certeza absoluta de que no corrían un riesgo con mi préstamo.

A solo diez días de cerrar mi “escrow” empecé por fin a empacar. La felicidad de estar bajo un techo que me pertenece es incom-parable, y por  eso la quería compartir con todos ustedes que ya lo vivieron, que lo están esperando o que están a punto de vivir la felicidad de recibir las llaves de su propia casa.

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