La FDA aprobó un dispositivo que ayuda a reducir la frecuencia de ataques epilépticos en personas que no se benefician de los medicamentos

contra la epilepsia

Redacción EC, Los Angeles | 25 de Noviembre 2013

 De los trastornos neurológicos más comunes, la epilepsia ocupa el tercer lugar después del Alzheimer y los derrames cerebrales. Según la Fundación para la Epilepsia, esta enfermedad afecta a casi tres millones de personas en los Estados Unidos y aproximadamente 40 por ciento de las personas que padecen esta condición se ven seriamente afectadas y continúan sufriendo ataques a pesar del tratamiento.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó hoy un dispositivo para ayudar a reducir la frecuencia de los ataques en pacientes con epilepsia que no han respondido bien a la medicación.

El estimulador RNS consiste en un pequeño neuroestimulador implantado dentro del cráneo, debajo del cuero cabelludo. El neuroestimulador va conectado a uno o dos cables (llamados electrodos) que se colocan cuando se sospecha que los ataques tienen su origen en el interior o en la superficie del cerebro.

“El neuroestimulador detecta la actividad eléctrica anormal en el cerebro y responde proporcionando una estimulación eléctrica dirigida a normalizar la actividad cerebral, antes de que el paciente experimente los síntomas de un ataque”, dijo Christy Foreman, especialista de la FDA.

La epilepsia produce ataques que afectan diversas funciones físicas y mentales. Estos ataques se dan cuando cúmulos de células nerviosas transmiten señales anormalmente en el cerebro, lo cual puede alterar temporalmente la conciencia, los movimientos o las acciones de una persona.

Durante el estudio, 29 por ciento de los pacientes con un dispositivo activo vieron reducirse en por lo menos 50 por ciento el número total de ataques, en comparación con un 27 por ciento para los que lo tuvieron apagado.

Durante los dos años de la fase (abierta) de seguimiento, los datos demostraron una reducción constante en la frecuencia de los ataques.

A los pacientes con estimuladores RNS no se les puede hacer una tomografía por resonancia magnética (TRM), ni puede sometérseles a procedimientos de diatermia, terapia electroconvulsiva (TEC) o estimulación magnética transcraneal (EMT). La energía generada por estos procedimientos podría transmitirse a través del neuroestimulador y ocasionar un daño cerebral permanente, incluso si el dispositivo está apagado.

Los efectos adversos más frecuentes que se presentaron fueron infecciones en el lugar del implante y agotamiento prematuro de la batería.

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