“Para las intervenciones especificas en la prevención y control del cáncer, es necesario tener en cuenta las características de cada subgrupo hispano: cubanos, puertorriqueños o los mexicanos”, aseguró Paulo S. Pinheiro, médico y profesor que lideró la investigación.
 
El estudio asegura que el cambio del entorno y los estilos de vida de los inmigrantes hacen que sean más propensos a desarrollar cáncer.
 
“Es incomprensible que los grupos donde la integración a la sociedad americana es más fácil… son también aquellos con mayores tasas de cáncer”, dijo Pinheiro.
 
Los grupos mostraron patrones diferentes a la hora del estudio. El factor nacionalidad, por ejemplo, estaba relacionado con diferentes tipos de cáncer una vez que el inmigrante se traslada a vivir a los Estados Unidos.

De esta manera, los inmigrantes mexicanos presentaron una tasa más baja de cáncer en general, mientras que los puertorriqueños tenían las tasas más altas. En los cubanos, la probabilidad de que se desarrollara cáncer era más parecida a la de los blancos no hispanos. 

Se cree que el tipo de dieta (alta en alimentos grasos) que llevan los puertorriqueños y los inmigrantes cubanos influyen en la probabilidad de adquirir cáncer con más rapidez.

Los hombres cubanos, por otra parte, tienen mayor probabilidad de adquirir el cáncer relacionado con el tabaco; los hombres puertorriqueños tienen una alta incidencia de cáncer de hígado; y las mujeres mexicanas, cáncer del cuello uterino.

Según Pinheiro, el aumento y las probabilidades de un cáncer son mayores entre los hispanos que están en Estados Unidos, a comparación de sus contrapartes en sus países de origen. 
 
Asimismo, el riesgo de cáncer de colon rectal entre los cubanos y mexicanos es el doble, comparado con aquellos que viven en Cuba y en México; mientras que los mexicanos y puertorriqueños que viven en EE.UU tienen más probabilidades de desarrollar cáncer del pulmón que aquellos que viven en dichos países, respectivamente.

Las dietas no saludables, el consumo del tabaco y alcohol, ayudan al desarrollo de esta enfermedad.
 
Aunque la investigación de la Universidad de Miami es un punto de partida para analizar y estudiar ciertos patrones entre la comunidad latina, Pinheiro aseguró que no se puede generalizar a la hora de hacer un diagnóstico. Para ello es necesario estudiar la historia familiar, el pasado del paciente e identificar las probabilidades de adquirir la enfermedad.
 
Tampoco se puede asumir que todos los hispanos son iguales, según los médicos. Otros estudios también han demostrado que el riesgo puede variar en los diferentes niveles económicos, el tiempo de permanencia en los Estados Unidos, entre otros factores.
 
Se espera que con este estudio se investigue más la aparición de otras enfermedades en diferentes grupos étnicos, específicamente en los hispanos. 
 

Información propocionada por ConCiencia News

Anuncios de interés en Los Ángeles
SHARE

Más artículos de interes