Uno de los estudios que han aportado más luz a este tema ha sido el publicado por “The Lancet”, una de las revistas médicas más prestigiosas del país, que ha venido a concluir que comer pescado durante el embarazo estimula la capacidad cognitiva del niño. Es decir, que tienen más posibilidades de ser más inteligentes.

El informe pone de manifiesto que en el pescado se encuentra un tipo de ácido correspondiente a la familia de los omega 3, un elemento necesario para el desarrollo del cerebro del recién nacido. La escasez de estos elementos en la dieta de las mujeres embarazadas puede tener graves consecuencias en el sistema nervioso central del bebé, responsable de funciones como la capacidad motora, la memoria y la inteligencia.

Estas conclusiones ponen en entredicho otro estudio publicado en el año 2004 por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA), en el que se instaba a las mujeres embarazadas a limitar la ingesta de ciertos pescados por los daños que el metilmercurio puede ocasionar en el feto. El estudio ahondaba en la idea de que el consumo en grandes cantidades de este metal puede provocar parálisis cerebral, microcefalia, ceguera y otros daños irreversibles en el feto.

Si bien es cierto que los responsables del nuevo informe son conscientes del peligro que supone consumir grandes cantidades de metilmercurio al comer ciertos pescados, consideran que “los beneficios que poseen otros nutrientes presentes en el pescado superan los efectos dañinos que este metal puede tener sobre el desarrollo cerebral”.

El metilmercurio es un metal que se puede encontrar en algunos pescados como consecuencia de ciertas actividades industriales; por ejemplo cuando termómetros, baterías o pilas son arrojados al mar, el metal que llevan puede ser asimilado por ciertos peces y de ahí pasar a la cadena de alimentación.

Recomendaciones de consumo

La FDA (Food and Drug Administration) recomienda seguir incluyendo el pescado en la alimentación de las mujeres embarazadas, siguiendo estas pautas:

•No comer tiburón, pez espada, caballa gigante y el pescado conocido como tilefish por su alto contenido en mercurio.

•Ingerir un máximo de 12 onzas a la semana, unas dos comidas, de distintos tipos de pescado o mariscos con bajo contenido en mercurio. Cinco de los pescados que se consumen con mayor frecuencia y que tienen un nivel bajo de mercurio son el camarón, el salmón, el atún claro enlatado, el abadejo o (pollock) y el siluro o bagre (catfish).

•No tomar más de 6 onzas por semana de atún blanco (tuna albacore), ya que éste tiene más mercurio que el enlatado.
•Evitar comer pescado crudo como el sushi o marisco crudo como los ostiones.

•Si desconoce el tipo de pescado que va a tomar es mejor ser cauto y no tomar más de 6 onzas por semana (equivalente a una comida).

•Comer pescado pequeño en lugar de grande, ya que estos últimos suelen tener una mayor concentración de mercurio.

•Tener en cuenta las llamadas “advertencias o asesoramientos de salud” de algunas áreas de California antes de pescar, ya que algunos pescados pueden tener altos niveles de mercurio o ciertos químicos. Estas recomendaciones le informarán acerca de las clases y las cantidades de pescado más seguros para la alimentación.

•Si está planificando quedarse embarazada seguir estas mismas recomendaciones de consumo de pescado un año antes.

Para información acerca del mercurio contenido en pescados o mariscos, visite la página web de la FDA, www.fda.org o llame al 1-888-SAFEFOOD.

Para información acerca de la seguridad de pescados y mariscos capturados localmente, contacte al departamento de salud local o estatal o visite las páginas web de EPA www.epa.gov/ost/fish y www.epa.gov/mercury

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