Cuando estamos en el hospital, lo que menos nos pasa por la mente es que podemos contagiarnos de una infección. Pero desafortunadamente, las infecciones intrahospitalarias representan alrededor de 99,000 muertes anuales, y su control y tratamiento cuesta miles de millones de dólares.

Las infecciones adquiridas dentro de un hospital pueden ocurrir cuando alguien se está recuperando de una cirugía, mientras recibe un tratamiento o por otras condiciones.

Actualmente existe un aumento de ciertos tipos de infecciones intrahospitalarias. Por ejemplo, en las personas de edad avanzada, las infecciones debido a catéteres urinarios que se insertan después de una cirugía siguen siendo una de las causas principales.

Cuando ciertas bacterias entran al torrente sanguíneo, las infecciones son más difíciles de tratar, aunque se usen los medicamentos apropiados. Los pacientes graves y los que se recuperan de una cirugía son los que corren un riesgo más alto, seguidos por los pacientes de edad avanzada y los que tienen padecimientos crónicos.

Reduciendo riesgos
La prevención de las infecciones intrahospitalarias es crucial. El Departamento de Salud y Servicios Humanos está trabajando conjuntamente con los hospitales para tomar medidas necesarias y reducir el número de personas infectadas. Sin embargo, los pacientes juegan un papel importante para ayudar a prevenir estas infecciones peligrosas.

Le recomendamos los siguientes pasos sencillos que le pueden ayudar a reducir el riesgo de contagio, mientras se encuentre convaleciendo en un hospital:

• Asegúrese de lavarse las manos y recomiende a sus familiares que también hagan lo mismo cuando lo visiten.
• Hágale preguntas a su médico, enfermera o personas encargadas de su atención médica. Pregúnteles acerca de las medidas a seguir para evitar este tipo de infecciones. El éxito en la reducción de las infecciones intrahospitalarias tiene mucho que ver con el simple hecho de recordar y aplicar estas medidas básicas.
• No sienta temor de expresarse y hablar. Su salud y bienestar son muy importantes. Si nota que sus vendas no están limpias, secas o se le pegan a las heridas, dígaselo de inmediato al doctor o una enfermera.
• Si un amigo o familiar tiene resfriado o no se siente bien, pídale que no le visite en el hospital. Es mejor prevenir que lamentar.

Por la Dra. Ileana Ponce-González

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