Para tener buena salud se recomienda el ejercicio y una alimentación sana, pero un estilo de vida que muchos han intentado adoptar, con grados diversos de éxito, es dejar de fumar. Aunque dejar el hábito es a menudo difícil y afecta los nervios, vale la pena, pues el potencial de consecuencias, sobre todo en lo tocante al cáncer pulmonar, debería ser un factor de motivación, incluso para aquellos que luchan a brazo partido por dejar de dejar el tabaquismo definitivamente.

Según el Instituto Nacional del Cáncer, en el 2009 se diagnosticaron aproximadamente 220,000 nuevos casos de cáncer de pulmón, y más de 159,000 perderán la batalla ante la enfermedad ese mismo año.

Factores de riesgo
Una mayoría significativa (el 99 por ciento aproximadamente) de los casos de cáncer pulmonar se dividen en dos categorías: 1. El cáncer pulmonar de células pequeñas (SCLC), que afecta a sólo el 20 por ciento de las per-sonas a que se les diagnostica la enfermedad. 2. El cáncer pulmonar de células no pequeñas (NSCLC), el tipo más común, totalizando aproximadamente el 80 por ciento de los casos.

Según la Alianza del Cáncer de Pulmón, organización sin fines de lucro dedicada a dar ayuda y defensa a las personas que padecen o corren el riesgo de contraer esta condición, más del 85 por ciento de los casos son provocados por el hábito de fumar.
Dicho de forma simple, los fumadores corren un riesgo mayor e innecesario de contraer cáncer. Entre las más de 4,000 sustancias que contiene el humo el cigarro, la mayoría está vinculada con el cáncer.

Y para los que intentan dejar el hábito, varios estudios indican que la persona que deja de fumar, correrá el mismo riesgo que otra que no ha fumado, 15 años después de dejar el hábito. O sea, que un fumador que deja de hacerlo a los 30 años, cuando tenga 45 correrá el mismo riesgo de contraer cáncer pulmonar que otra persona de 45 años que nunca ha fumado.

Pero el hábito de fumar no es el único factor que incrementa el riesgo de cáncer pulmonar. Otro riesgo adicional es la exposición al radón, sustancia carcinógena y subproducto del radio, presente en el aire exterior e interior. Esto enfatiza la importancia de inspeccionar la vivienda para detectar la presencia del radón, pues el contacto prolongado con el mismo incrementa el riesgo de cáncer.

Otras causas potenciales de cáncer de pulmón son el contacto con el amianto (que puede provocar el mesotelio-ma, cáncer que afecta el recubrimiento de pulmones y estómago) y el contacto con agentes cancerígenos en el medioambiente.
para más información o buscar ayuda para dejar de fumar, visite la página web del Instituto Nacional del Cáncer, www.cancer.gov o llame al 1-800-422-6237.

Información cortesía de Metro Editorial Services

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