Los padres y quienes están al cuidado de niños, generalmente están pendientes de evitar que tengan acceso a materiales y artefactos que puedan constituir un peligro para sus ojos, como clips, lápices, tijeras, bandas elásticas, líquidos irritantes y toda clase de objetos punzantes. Sin embargo, los niños y especialmente los que se encuentran en edad escolar, están expuestos a toda clase de riesgos mientras asisten a la escuela, juegan en el parque o practican deportes sin la debida protección.

Según la Academia Americana de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology), más del 90 por ciento de las lesiones oculares pueden prevenirse con el uso de equipos de protección. Los deportes merecen especial atención, ya que la mayoría de los accidentes en estas edades ocurren cuando los niños y adolescentes se encuentran practicando algún deporte.

En la adolescencia y primeros años de la vida adulta, uno de los deportes que causa más lesiones oculares es el béisbol, donde se registra el mayor número de casos en Estados Unidos entre las edades de 15 a 24 años.

Para prevenir estas lesiones, se recomienda que quienes practiquen deportes como béisbol, básquetbol, fútbol (soccer), rácquetbol, jockey y paintball, usen lentes de policarbonato.

Qué hacer en caso de una lesión
Al presentarse una situación de emergencia, por leve que esta parezca, se recomienda buscar ayuda médica de inmediato, ya que lesiones de gravedad pueden parecer inocuas en un principio o ser indetectables sin un examen minucioso. En caso de no tratarse a tiempo, pueden agravarse o dejar secuelas irreversibles.

No deje que el niño se frote los ojos, pídale que pestañee para que el ojo se limpie por sí solo. Lávelo con agua solamente si se puso en contacto con algún líquido irritante.

No trate de limpiar el ojo, ni intente sacar los residuos con pinzas, podría causar un daño peor.
No aplique ungüentos o medicinas que se consiguen sin receta médica, pues podría agravar las consecuencias o producir reacciones.
Recuerde que el sentido de la vista es uno de los más delicados, proteger la visión no es algo que pueda tomarse a la ligera, especialmente cuando puede exponer a un niño a la pérdida o deterioro de la visión de por vida.

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