Las señales de alerta de que un niño esté en peligro de tener problemas de obesidad se pueden simplificar haciéndose tres preguntas básicas:

¿Su hijo lleva una vida sedentaria después de sus actividades escolares, como por ejemplo pasa mucho tiempo viendo televisión, enviando mensajes de texto, jugando con aparatos electrónicos de video o usando la computadora?

¿La comida de su hijo se encuentra regularmente en paquetes, bolsas y latas?

¿El tiempo de ejercicio o alguna otra actividad física aeróbica que realiza su hijo es de menos de 30 minutos al día?

Si la respuesta de alguna de estas preguntas es afirmativa, es el momento de hacer un cambio. De acuerdo al Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), el 16 por ciento de la niñez estadounidense tiene problemas de sobrepeso, y en riesgo de padecer alguna condición seria como problemas del corazón, diabetes tipo 2 y alta presión arterial, entre otras.

Otro factor que pueden inducir a la obesidad es la transmisión constante de comerciales promoviendo alimentos chatarra durante la transmisión de programas infantiles. Según un reporte del Centro de Ciencias para el Conocimiento Público, casi el 80 por ciento de los anuncios que aparecen en la cadena para niños Nickelodeon son de comida de muy baja calidad nutricional.

Un experto opina que la mejor alternativa en este caso es ofrecerle a su hijo alimentos frescos, sin procesar, y realizar 10 minutos de ejercicio y juegos de coordinación; y si esto se hace desde una temprana edad, tanto mejor.

Los especialistas están de acuerdo en que el comienzo de estas actividades es preferible ponerlas en práctica desde la infancia y hasta antes de comenzar la escuela elemental. Por supuesto, mientras los niños vayan creciendo se puede incrementar la intensidad del ejercicio o la técnica en algún deporte.

Empiece con estas medidas básicas:

1. Estimule las manos y los ojos de un bebé para enseñarle habilidades motoras sencillas y seguimiento visual de los objetos, por ejemplo mostrándole algún juguete y moverlo cerca de él para motivarlo a tomarlo con las manos.

2. El crecimiento de las células cerebrales y el balance corporal se pueden incentivar en niños de edad preescolar mediante ejercicios más dinámicos como saltar, correr y lanzar una pelota.

3. Para desarrollar la fortaleza y la coordinación entre la vista y las extremidades en niños un poco mayores, ejercicios como patear, atrapar y batear una pelota son los indicados.

Su hijo puede ser el mejor guía. El le dará la pauta para ir aumentado la intensidad de las actividades gradualmente, sin que la activad deje de ser divertida. La meta es que los niños crezcan felices y saludables.

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