Es evidente la necesidad de los padres de estar al tanto e involucrados en las decisiones de sus hijos sobre el sexo. Las investigaciones indican que el 47% de los adolescentes dice haber tenido relaciones sexuales; cada año se reportan 820 mil embarazos entre jóvenes en su pubertad; y uno de cada cuatro adolescentes contrae una enfermedad venérea.

Examine sus convicciones. Varios estudios demuestran que los niños que conversan con confianza con sus padres sobre el sexo tienden a participar con menos frecuencia en situaciones de alto riesgo en comparación con aquellos que sienten que no pueden hablar con sus padres de ese tema. Si usted no se siente cómodo hablando sobre sexualidad con sus hijos, lea un libro y comente sus convicciones con un pariente, un médico o con un miembro de su iglesia. Mientras más información obtenga sobre el tema, más confianza tendrá para conversar con sus hijos. Si usted no puede vencer la incomodidad por completo, sea franco y coménteselo a sus hijos.

Comience a una edad temprana. Enseñar a sus hijos sobre el sexo requiere de un flujo de información suave y continua que debe comenzar con la mayor anticipación posible. A medida que sus hijos crezcan pueden continuar su educación añadiendo gradualmente más información hasta que ellos dominen el tema.

Tome la iniciativa. Utilice cualquier oportunidad que tenga para tocar el tema, aún si su hijo no le ha hecho preguntas.

Sea sincero. Sus hijos deben conocer las circunstancias biológicas relacionadas con el sexo y comprender que las relaciones sexuales implican cariño, atención y responsabilidad. No olvide hablarles sobre el noviazgo y lo que implica.

Anticípese a la etapa del desarrollo. Ellos pueden asustarse o confundirse con los cambios repentinos que experimentan sus cuerpos cuando llegan a la pubertad.

Déles a conocer sus valores. Aunque ellos no adopten sus valores cuando crezcan, por lo menos tendrán conocimiento de ellos a medida que luchan por establecer su propio sistema de valores y comportamientos.

Hable con sus hijos sobre el sexo opuesto. Si se siente incómodo solicite ayuda a un familiar o amigo.

Relájese. No se preocupe si no conoce todas las respuestas a las preguntas de sus hijos. Hágale saber a sus hijos que no hay temas de conversación prohibidos en su hogar.

Esta columna no pretende sustituir los consejos de un especialista.

Para más información visite www.talkwithyourkids.org/espanol.htm

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